La función de la atención
- 28 dic 2017
- 2 min de lectura

Préstenme atención.
¿Qué ocurre cuando alguien dice eso? ¿Qué es esta función sicológica?
Nuestra atención puede estar en la luna, o en una música, o en el rostro de una persona, o en un paisaje.
Cualquiera de esos ‘objetos’ tiene una fuerza para nosotros que captura nuestra atención. El objeto atrae, llama, nuestra atención, y quedamos ‘prendados’ de ellos. Quedamos identificados con ellos, lo que significa que en ese momento existe una identidad entre nosotros y el fenómeno donde está nuestra atención.
Nuestro existir de ese momento es ser un escuchador de esa música, ser alguien ‘encantado’ por esa persona a la que miramos. Somos eso porque en ese momento nada del resto del mundo tiene existencia para nosotros, no está dentro del campo de nuestra atención. Incluidos nosotros mismos.
Nosotros en general no ponemos nuestra atención en el mundo, es el mundo quien llama nuestra atención, por la fuerza o seducción que ejerce el objeto exterior sobre nosotros.
No disponemos del dominio sobre nuestra atención para colocarla voluntariamente donde queramos.
Y sin embargo tener dominio sobre nuestra atención es un atributo, facultad o poder que podríamos tener, que nos correspondería tener.
Lo que primero está en nuestra mano hacer, una vez que nos percatamos que existe esta facultad, es reconocer que ella se mueve sola, llamada por fuerzas exteriores. Lo segundo es iniciar una investigación intencional para saber cómo se mueve, en qué objetos predominantemente queda prendada.
Pero para hacerlo debemos contar con un poco de poder sobre la atención, porque para saber cómo y hacia dónde se mueve, debemos poner atención en ello. Tenemos que desarrollar la capacidad de retener para nosotros un poco de atención, y así poder mirar hacia dónde se va en forma automática el resto de la atención.
¿Qué beneficio podemos esperar de disponer de nuestra atención? Hoy ella es como una linterna alumbra hacia cualquier lado. Tenemos el instrumento para iluminar lo que está en la oscuridad, pero no la posibilidad de dirigirlo hacia lo que nos interesa ver.
Y la atención no sólo es algo de lo que podemos disponer, sino también algo que podemos ampliar. Hacer más intenso y grande el rayo de luz de la linterna, y más aún, hacerlo más multidireccional.

Comentarios