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matar al padre

Matar al Padre

Por Andrés Rojo

 

Gracias a Freud, el psicoanálisis utiliza la expresión “matar al padre” como expresión del momento en el que la persona logra liberarse de las ataduras que ha heredado y es capaz de valerse por sí misma para enfrentar la vida.

En política, como en cualquier otro ámbito de la vida de una sociedad, debe entenderse como la capacidad de las personas de salir del área de influencia del pasado histórico y de sus protagonistas, que no es lo mismo que renegar de ese pasado, sino que se refiere exclusivamente a dejar de permitir que éste lo afecte.

Eso es, en cierta forma, lo que ha venido ocurriendo en nuestro país, cada vez que se apela al dúo Allende-Pinochet para explicar las diferencias en las propuestas que pudieran hacer, pero eso significa a la vez cargar con traumas y una visión de la realidad en blanco y negro que se relaciona con los años de la Guerra Fría y no con el Siglo XXI.

Hay que insistir en que “matar al padre” no se debe entender como olvido.   Sería estúpido hacerlo, porque la historia nos entrega lecciones acerca de los errores que no debemos volver a cometer.

Lo que se debería hacer -y no se hace- es romper los moldes doctrinarios que nos han mantenido constreñidos por décadas, perdiendo energía y capacidad para resolver los problemas que afectan al país.

Si carecemos de mayor dinamismo en el crecimiento, hay que crear las condiciones para revertir una rigidez que tiene más que ver con falta de ideas y de decisión y acuerdo político, que con una discusión eterna sobre las virtudes y defectos de una u otra forma de distribuir los recursos.

Si nos quejamos de los problemas de convivencia que nos afectan como sociedad -delincuencia, drogadicción, embarazo adolescente, agresiones, morbo- lo lógico sería avanzar en la calidad de la educación porque se trata de problemas culturales.

Pareciera que enfrentamos los asuntos del presente con las recetas del pasado y sin mayor planificación para el futuro.   Matar al padre significa entonces romper el molde, darse la libertad de pensar las cosas desde una perspectiva distinta y atreverse a actuar, sin más amarras que el conocimiento de los errores de los “padres” del pasado.

Es importante, en este sentido, precisar que la renovación no es una cuestión de edad sino de actitud.  Hay personas mayores mucho más libres que jóvenes que repiten un recetario aprendido sin reflexión propia.

http://sitiocero.net/2017/matar-al-padre/

Publicado: 19 marzo, 2017

hay crisis valórica en la política

¿Hay crisis valórica en la política?

En los últimos años se han levantado una serie de críticas y cuestionamientos a la clase política y a sus prácticas, lo que ha llevado a caracterizar la situación como una de crisis  de confianza, de  legitimidad, de representatividad, de coherencia y otras.

Tras esto existe una preocupación de fondo, y es que estos cuestionamientos atenten contra la buena convivencia nacional y contra la fortaleza de la democracia. Interesa, frente a esta posibilidad,  instalar o recuperar conduntas valóricas que sean modelo de formas sanas de convivencia y que fortalezcan los valores de la democracia.

Ahora bien, esta crisis consignada como de confianza, legitimidad, etc., cabría denominarla crisis valórica. Lo relevante de llamarla crisis valórica es porque lo valórico refiere al campo de las conductas personales. Otro concepto general, como el de crisis estructural, coloca el acento en la construcción social y no en el sujeto que las ha construido.

La crisis valórica –tal como ha aparecido en los medios y las redes sociales- tiene un alcance amplio e involucra a diversos actores sociales; pero acá reflexionamos sobre su expresión en el campo político por el impacto de este campo en la conducción y preservación de la democracia y en  la custodia de la calidad de convivencia nacional. No obsta esto a la necesidad de  una reflexión más general sobre la conducta valórica hoy en día.

Postulamos que la crisis valórica de la política se encarna en una crisis valórica de los políticos, en tanto actores centrales de este ámbito, y como una derivación de ello hay crisis valórica en las instituciones, entre ellas de forma relevante los partidos políticos. La conexión entre crisis valórica individual y crisis valórica institucional es que el nivel cuantitativo de las conductas personales pasado un cierto número crítico llega a generar un efecto de conducta generalizado en una institución. Al mismo tiempo, establecida la conducta en la institución, ella induce a las nuevas personas que se incorporan a acoplarse a dichas conductas.

El rol de la clase política en la democracia

Podemos postular a la clase política como ‘custodia de la democracia y de sus valores, como responsable de su continuidad, perfeccionamiento y profundización.

En una analogía libre pero elocuente, se podría entender a  los políticos como los ‘sacerdotes’ de la democracia, a quienes se demanda el cumplimiento máximo de sus valores. Si el ‘sacerdote’ no cumple con los valores,  ello llevará al ‘feligrés’-al ciudadano- a no cumplirlo.

Por lo mismo, el político, y los partidos políticos, constituyen a la vez el sostén principal y la principal fuente de amenaza a la democracia, según si sus acciones valóricas cumplen o desatienden los principios de ésta.

Creemos relevante realizar una acción de recuperación de valores democráticos, y recuperar una conducta política sustentada en los valores de la democracia. Para ello es necesario retomar y clarificar cuáles son estos valores, pero sobretodo, obtener la declaración del actor político que desea atenerse a ellos.

(https://www.google.cl/search?hl=es&authuser=0&site=imghp&tbm=isch&source=hp&biw=1517&bih=681&q=crisis+valorica&oq=crisis++valori&gs_l=img.1.0.0i24k1.2988.6075.0.9026.15.13.0.2.2.0.145.930.11j1.12.0....0...1ac.1.64.img..1.14.944.0..0j35i39k1j0i30k1j0i8i30k1.1_8b8lsoHHE#imgrc=zCXP3F-A1iiLUM%3A)

crisis valorica en la política

CÁMARA REALIZÓ SEMINARIO CRISIS VALÓRICA EN LA POLÍTICA: CAUSAS Y PROPUESTAS DE SUPERACIÓN

Publicado el 17 de marzo del 2017

El encuentro, encabezado por el Presidente Osvaldo Andrade y propuesto por el diputado Marcelo Schilling, fue organizado por la Academia Parlamentaria y contó como marco referencial la presentación del estudio "Identificación y análisis de las causas que explican la crisis valórica en la política y propuestas de solución o salida".

Con la especial participación del Presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade (PS), y de legisladores de variadas corrientes políticas, la Corporación realizó hoy, en las sede de Santiago del Congreso Nacional, el Seminario "Crisis valórica en la política: causas y propuestas de superación".


El evento, propuesto por el diputado Marcelo Schilling (PS) y organizado por la Academia Parlamentaria de la Cámara, se realizó teniendo como marco la presentación pública de los resultados del estudio "Identificación y análisis de las causas que explican la crisis valórica en la política y propuestas de solución o salida". 

El Presidente Andrade valoró el encuentro y estimó que puede tener una gran proyección dado que convoca a analizar y descubrir, colectivamente, los elementos que conforman la llamada crisis de la política o crisis de confianza, o de representación, o del sistema en su conjunto, y encontrar las coordenadas adecuadas, no solo para pesquisarla, sino para buscar también fórmulas de salida. "A mí me parece que es de la mayor importancia", enfatizó.

Planteó que este esfuerzo de análisis podría tener un paralelo al Congreso del Futuro, donde se piensa el mundo y Chile en una perspectiva del largo plazo. "Esto también creo que podría tener una proyección de esa naturaleza, así que incluso me he propuesto la idea, antes de concluir con mi mandato, de darle un carácter permanente y buscar una fórmula para que eso pueda suceder así que creo que fue una gran idea la de Marcelo Schilling", sentenció.

El investigador Eduardo Yentzen, co-realizador de la investigación, dijo que espera que, a través de encuentros como este seminario, surjan respuestas valiosas que permitan avanzar en una mirada de futuro para superar los diversos escenarios de crisis que se presenten. 


En dicho plano, sostuvo que sí hay propuestas de salida, como la adopción de medidas que ya se han puesto en marcha y otras como la necesidad de un movimiento integrador, que promueva valores como la democracia, los derechos humanos y la libertad. 


Asimismo, observó que en el Chile actual hay un campo de voces distintas de la sociedad que tienen lenguajes diferentes al político, por lo que planteó que sería interesante generar una articulación de ellas.



Hitos del evento


El encuentro fue iniciado con las palabras del Presidente Osvaldo Andrade, para luego continuar con la presentación del citado estudio por parte de Eduardo Yentzen.


A continuación se desarrolló el ciclo de paneles, siendo el primer tema "La crisis de la política en un contexto global", en donde intervinieron Gutenberg Martínez, rector de la Universidad Miguel de Cervantes; Marco Antonio de la Parra, dramaturgo; Pedro Cayuqueo, periodista y escritor; y Manuel Antonio Garretón, académico. Moderó Claudia Toro, investigadora co-realizadora del estudio.


El segundo panel estuvo abocado a tratar el tema "¿Existe la crisis de valores en la política? Sus causas y consecuencias. En este debate intervinieron el diputado Gonzalo Fuenzalida (RN); el empresario Roberto Fantuzzi; el obispo de la Iglesia Evangélica Emiliano Soto; y la presidenta de la FEUC, Sofía Barahona. Moderó la periodista Rebeca Araya.


Finalmente, entre las 12:00 y las 12:45, se desarrollaró el panel "¿Cómo salir de la crisis…? Propuestas para una salida". Participaron la abogada de Casa de la Paz, Ximena Abogabir; el diputado Jaime Bellolio (UDI); el diputado del movimiento autonomista Gabriel Boric (IND); y el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar. Moderó el diputado Marcelo Schilling (PS).

 

Imagen tomada de:

https://www.google.cl/search?q=rimbaud&espv=2&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwiNgNqK5_nSAhXChZAKHUGPC9gQiR4IhgE&biw=1517&bih=735&dpr=0.9#tbm=isch&q=seminario+crisis+valorica++en+la+politica&*&imgrc=-rbbB-5UbRWj8M:

EL CULTIVO DE LAS HUMANIDADES Y LAS EMOCIONES

EL CULTIVO DE LAS HUMANIDADES Y LAS EMOCIONES: REFLEXIONES EN TORNO A LA EDUCACIÓN MORAL Y POLÍTICA

Por MARTA GIL

Universidad de Valencia, España.

 

Reflexión sobre la deriva actual de la educación a partir del pensamiento de Martha Nussbaum.

Sometida a los imperativos del crecimiento económico, la educación es vista como una mera herramienta para triunfar en el mercado laboral, y las artes y las humanidades se están viendo cada vez más marginadas en los programas de estudios.

 

EL PAPEL DE LA LITERATURA EN EL CULTIVO DE LA IMAGINACIÓN

Nussbaum insiste en la necesidad de cultivar la capacidad de imaginar las razones que mueven a actuar a personas que son distintas de nosotros, así como a preguntarnos por sus opciones y formas de vida, para que dejemos de verlas como «extraños que nos amenazan» y pasemos a verlas como «seres comparten con nosotros muchos problemas y oportunidades».

De lo que se trata, por tanto, es de lograr resquebrajar las diferencias de género, nacionalidad, religión o clase social que nos llevan a desatender y abandonar la preocupación por nuestra común humanidad.

Las humanidades y las artes poseen un papel fundamental a la hora de lograr este cometido, puesto que «cultivan poderes de la imaginación que son esenciales para la construcción de la ciudadanía».

La democracia requiere de instituciones y procedimientos; pero éstas, a su vez, necesitan de una ciudadanía formada y preocupada por los asuntos públicos para mantenerse saludables. Nuestra autora defiende que la literatura es un recurso especialmente valioso para dar forma a nuestras capacidades morales, y, en particular, para configurar nuestra capacidad para comprender a personas que son distintas de nosotros. Aunque otorga un lugar privilegiado a la literatura, también contempla la importancia de otras artes. Así, sostiene que la danza, la música, la pintura, la escultura y la arquitectura, todas «cultivan nuestras capacidades de juicio y sensibilidad».

El motivo que hace que la literatura tenga un lugar preeminente es que ésta hace que seamos capaces de aproximarnos a las vidas ajenas «con un interés mayor al de un turista casual», puesto que predispone nuestro entendimiento de un modo más receptivo a los problemas que acucian la vida de las personas, y hace que nos sintamos involucrados incluso con aquellos que parecen muy diferentes de nosotros mismos.

La lectura también ensancha nuestra capacidad para comprender cómo las circunstancias pueden impulsar o destruir los proyectos vitales de las personas. Proyectos que, con frecuencia, no difieren mucho de los nuestros propios, puesto que todos los seres humanos compartimos un conjunto básico de necesidades y expectativas vitales (relativas a cosas tales como la familia, la amistad, la salud, el hogar, etc.), por más que la plasmación particular que tomen unas y otras sea tan diversa como personas existen.

Esta idea guarda estrecha relación con el ejercicio de una compasión racional que contribuya a hacernos ver las desgracias ajenas (como, por ejemplo, la pobreza o la falta de educación) no como un mal merecido, sino como un acontecimiento sobrevenido.

Un estudio reciente en neurociencia y psicología de la New School for Social Research sugieren que la literatura (a diferencia de otros formatos como la ficción popular, la no ficción o a la ausencia total de lectura), mejora nuestra capacidad para elaborar «teorías de la mente», esto es, para comprender los estados mentales de los demás, habilidad que constituye un elemento básico de las relaciones humanas.

Ver artículo completo en http://revistas.upcomillas.es/index.php/pensamiento/article/view/7703/7524

Imagen tomada de: https://www.google.cl/search?q=educacion+mercado+emociones&espv=2&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwi4voPb6PnSAhUHlpAKHff0D04Q_AUIBigB&biw=1517&bih=735#imgrc=kjd4xMZ33szzSM:

De la corrupción a la colaboración

De la corrupción a la colaboración

Por Eduardo Yentzen

En el país se ha instalado en la opinión pública una ola de severidad calvinista, de indignación y exigencia de sanción moral y legal. Pero falta un intento de comprensión sobre el por qué de esta escalada tan masiva de conductas reñidas con la ética y la ley. La comprensión puede provenir de dejar la severidad calvinista y adoptar la compasividad budista.

 

Hoy los medios de comunicación son informadores y comentaristas. Lanzan sus dardos, pueden opinar y  destruir, pueden denunciar y transparentar. Pero ¿cuál es la altura de ellos? Si se ataca a políticos y empresarios, ¿cuál es la cualidad moral de la opinión pública?, ¿y la de los ‘comentaristas’, humoristas y politólogos?

 

Argumentar que nadie puede tirar la primera piedra no es una propuesta de indulgencia. Me rebela el abuso de los que ejercen el poder,  su intento de no ser expuestos y continuar con sus malas prácticas. Pero hay que incorporar en la ecuación que las conductas de malas prácticas de empresarios y políticos –como de todos- responden a su fragilidad psicológica. Aunque para ellos esta  idea resulta inaceptable y ofensiva.

 

Entonces ¿qué puede aportar la  compasividad budista?. ¿Qué implica? La entiendo como un equilibrio entre asumir la fragilidad humana, pero neutralizar los resultados destructivos de  la acción humana producto de esa fragilidad. Significa transparentar pero no hacer escarnio. Contener la acción de daño, pero no odiar ni querer destruir al dañador.

 

Nos hace falta hacernos preguntas en profundidad. ¿Qué ha conducido en este periodo del país a la facilidad con que élites, profesionales intermedios y población  de más masivamente el paso hacia las  prácticas ilegales?

 

Genéricamente no puedo sino visualizar un motivo: necesidad psicológica recubierta de autoengaño justificador. La necesidad o fragilidad psicológica llevada al imperativo compensador de ser exitoso, detentar el poder; en tanto la autojustificación se ancla en la convicción de que ejerzo el poder o el dominio económico para el bien de los demás. O que de lo que me apodero es –como Robin Hood- un legítimo robo al rico. O me justifico en mi convicción subjetiva de que el mundo premia al más fuerte, y que mi poder, mi riqueza y mi dominio sólo demuestra esa condición superior que me corresponde. O que si  lo que obtengo me lo procuro de mala manera, es porque el mundo es un lugar corrupto y cínico donde todos actúan igual. Pero ¿por qué vivimos hoy un periodo de especial fragilidad psicológica?

 

Por cierto que todo este clima generalizado cuenta con muchas excepciones –decididamente mayoritarias. Hay muchos que no dan el paso a que su fragilidad y su necesidad no los lleve al acto corrupto. Pero la escalada cuantitativa de los que dan el paso a la corrupción es significativa.

 

A lo que necesitamos atender es a las bases psicológicas del aumento de fragilidad psicológica en este tiempo. La corrupción sería una debilidad psicológica así como lo es la depresión, que también escala de manera impresionante, y probablemente se anclan en bases comunes. Si los valores sociales sólo dan valor al triunfador, mi opción es triunfar y ascender con cualquier recurso, o bien deprimirme por ser un fracasado.

 

Si seguimos ensalzando al triunfador, vamos a tener que lidear con todas las malas prácticas de los derrotados, que necesitan alzarse como triunfadores.

 

En tanto si levantáramos como valor la colaboración, desactivaríamos las bases psicológicas de la corrupción –que significa corromperse interiormente por mostrar un valor exterior- y las bases psicológicas de la depresión -que surge desde la sensación de impotencia-. Necesitamos para ello cambiar el cuerpo de valores a los que la sociedad postula.

imagenes tomadas de: https://www.google.cl/search?hl=es&site=imghp&tbm=isch&source=hp&biw=1517&bih=735&q=corrupcion+y+colaboracion&oq=corrupcion+y+colaboracion&gs_l=img.3...19247.25302.0.25697.26.14.0.12.3.0.89.719.12.12.0....0...1ac.1.64.img..2.14.690.0..0j35i39k1j0i8i30k1j0i24k1.khFl9te4wC0#imgrc=klgh1iTfjKQa9M:

https://www.google.cl/search?hl=es&site=imghp&tbm=isch&source=hp&biw=1517&bih=735&q=apreton+de+manos&oq=apreton+de+manos&gs_l=img.3..0l10.2169.5065.0.6592.17.8.0.8.8.0.96.446.7.7.0....0...1ac.1.64.img..2.15.498.0..35i39k1.V2dce8lOXOk#imgrc=sjgfSM0XYGcBAM:

Agentes productores de valores en la Democracia actual

Agentes productores de valores en la Democracia actual

Todo agente social levanta valores, por cuanto cada agente social se constituye como tal desde de un cuerpo de ideas y conductas que valora.

Cada agente social impacta en la sociedad mayor a diversas escalas, y su impacto es fluctuante en el tiempo.

Un sector social histórico de propuesta de valores a gran escala es  la religión católica. En ella se puede ver una fluctuación decreciente de su influencia, ante la ciencia, el laicismo, el marxismo, y luego a través de la emergencia de distintas iglesias cristianas que tienen similitudes y diferencias.

Un importante creador de valores es el Estado. Éste representa los valores de la democracia y de lo común o de lo  público.

Hay valores de distintos agentes sociales que pueden concurrir o diferenciarse drásticamente.

La familia es una instancia fundamental en el proceso de creación de valores, pero lo hace desde una adhesión previa a algún agente social. Es decir, una familia tiene valores católicos, o masones, o ecológicos, etc., por el cuerpo social al que adhiere.

Lo mismo ocurre con el grupo de juego, el colectivo de amigos; éste tiene un cierto set de valores por el tramo etáreo, pero se diferencian según los cuerpos sociales con los que se identificó su familia, o bien a los que adhirieron para diferenciarse u oponerse a la familia.

Hoy existe la industria de las comunicaciones, con toda su gran diversidad de formatos –televisión, internet, redes sociales, telefonía celular, etc. Todo ello constituye una cierta formación en valores, pero no es un núcleo productor de valores, sólo  un reproductor. Ahora bien, la selección de contenidos de un canal hace que predominen ciertos valores. En las redes social se trata de los valores de los individuos, que a su vez son subordinados de agentes productores de valores.

Los partidos políticos son un órgano de producción de valores, pero sus valores provienen de ideologías o credos. Si éstos están en crisis el partido político pierde esa dimensión y opera más desde los valores individuales,  como administradores y ejecutores del presupuesto público, y como organizaciones de acceso a la administración del presupuesto público.

Las ideologías son una fuente de valores central. El marxismo está en crisis y el neoliberalismo está fuerte. En el contexto de globalización, el neoliberalismo tiene un gran poder para instalar sus valores.

 

Tomado de www.democraciavalorica.cl

imagen tomada de: https://www.google.cl/search?hl=es&site=imghp&tbm=isch&source=hp&biw=1517&bih=735&q=productores+de+valores&oq=productores+de+valores&gs_l=img.3...1435.4349.0.5129.23.17.0.6.6.0.88.999.16.16.0....0...1ac.1.64.img..1.18.1009.0..0j35i39k1j0i30k1j0i5i30k1j0i24k1.PMTPkYbHF8k#hl=es&tbm=isch&q=valores&imgrc=E5D-lnVatQcsWM:

ELEMENTOS PARA UN DEBATE POLÍTICO “VALÓRICO”

ELEMENTOS PARA UN DEBATE POLÍTICO “VALÓRICO”

Por MANUEL LUIS RODRÍGUEZ U.

Un hombre de negocios norteamericano estaba en el embarcadero de un pueblecito costero de México cuando llegó una barca con un solo tripulante y varios atunes muy grandes.

El norteamericano felicitó al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlo.
 

El mexicano replicó: oh! sólo un ratito.

 

Entonces el norteamericano le preguntó por qué no se había quedado más tiempo para coger más peces. El mexicano dijo que ya tenía suficiente para las necesidades de su familia.

El norteamericano volvió a preguntar:
¿Y qué hace usted entonces con el resto de su tiempo?

 

– El mexicano contestó: duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer, voy cada tarde al pueblo a tomar

unas copas y a tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida plena y ocupada, señor.

 

– El norteamericano dijo con tono burlón: soy un graduado de Harvard y le podría echar una mano. Debería dedicar más tiempo a la pesca y con las ganancias comprarse una barca más grande. Con los beneficios que le reportaría una barca más grande, podría comprar varias barcas. Con el tiempo, podría hacerse con una flotilla de barcas de pesca. En vez de vender su captura a un intermediado, se la podría vender al mayorista;

incluso podría llegar a tener su propia fábrica de conservas. Controlaría el producto, el proceso industrial y la comercialización. Tendría que irse de esta aldea y mudarse a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y finalmente a Nueva York, donde dirigiría su propia empresa en expansión.

– Pero señor, ¿cuánto tiempo tardaría todo eso?
 

– De quince a veinte años.
 

– Y luego ¿qué?

 

– El norteamericano soltó una carcajada y dijo que eso era la mejor parte:
 

– Cuando llegue el momento oportuno, puede vender la empresa en la bolsa y hacerse muy rico. Ganaría millones.

 

– ¿Millones, señor? Y luego, ¿qué?

 

– Luego se podría retirar. Irse a un pequeño pueblo costero donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con sus nietos, hacer la siesta con su mujer e irse de paseo al pueblo por las tardes a tomar unas copas y tocar la guitarra con sus amigos.

Bueno, pero eso es lo que hago ahora señor ¿Para qué esperar veinte

años?

 

Publicado el 21 Agosto 2010 en  : https://coyunturapolitica.wordpress.com/2010/08/21/elementos-para-un-debate-politico-valorico/

educacion fisica

La educación en valores a través de la educación física y el deporte

Arturo González Segura. Profesor de Educación Física. Minglanilla, Cuenca. España

    Este trabajo pretende centrarse en la formación afectiva del alumno, para lo que se hace necesario realizar un marco teórico sobre la formación de valores con especial referencia a la E.F. y el deporte. Ésta es la base para abordar el papel del docente como agente socializador y algunas consideraciones al respecto. ”

1. Introducción

   Uno de los problemas que se encuentra el profesional del área es conocer en qué aspectos del alumno puede influir dado que la educación, hoy en día, pretende una formación global, relativa a conocimientos, procedimientos y actitudes. Por tanto, es necesaria una educación moral del alumno, siendo el profesor de Educación Física uno de los mayores afectados por esta educación, por lo que no le falta fundamentación al hecho de considerar a la E.F. como un instrumento tanto transmisor como hacedor de valores.

    Nadie cuestiona, por tanto, que la E.F. en general, y todos sus contenidos, cada uno incidiendo en un aspecto más o menos concreto del alumno, transmite y forma valores, como toda realización humana.

    Y así en Educación Física no sólo se abordan aspectos conceptuales (aspectos técnicos y tácticos de los deportes; concepto, tipo y principios del acondicionamiento físico,…) o procedimentales (práctica de actividades en el entorno natural; vivenciar el método continuo de desarrollo de la resistencia,…); si no que es parte inherente al área (y en mayor cuantía a otras) el hecho de que ésta ayuda a formar a la persona, en sus valores, creencias, opiniones,…

2. Del deporte educativo al deporte espectáculo

    Superada la época de menosprecio en la formación corporal, hemos entrado en otra en la que el deporte y todas las manifestaciones de actividad física, sobre todo las vinculadas con la ocupación del tiempo libre, ocupan un lugar significativo en nuestras vidas. Pocos son los que cuestionan que con el deporte se enseñe algo (otra cosa es el contenido de dichas enseñanzas).

    Y así han ido surgiendo dos vertientes antagonistas: el deporte espectáculo y el deporte como medio de educación o formación integral, como ya vislumbraba Cagigal en sucesivas obras (1979, 1981).

    Muchos son los autores que las diferencian de forma inequívoca (Contreras Jordán y col., 2000; Domingo Blázquez, 1985; Hernández, 1989) y sin embargo otros autores como Gutiérrez Sanmartín (2003) se posicionan afirmando que existe una “invasión constante de los modelos profesionalizados del deporte adulto sobre los objetivos del deporte infantil, mucho más educativos”

3. Los valores educativos y la Educación Física

    Los profesionales de la enseñanza no reciben la formación necesaria para formar valores ni, por tanto, saben cómo potenciarlos. Además existe una contradicción entre lo que la educación propugna y lo que la sociedad manifiesta (Gutiérrez Sanmartín, 2003), hecho éste en el que profundizaremos a lo largo del texto.

    Y así Camps (1994) planteó ¿vale la pena enseñar e inculcar valores morales a unos niños y niñas que deberán moverse y destacar a ser posible en una sociedad que no respeta ni cuenta con tales valores? A la que le sumo ¿la responsabilidad de solucionar la crisis de valores recae sobre legisladores, escuelas y profesores, o sobre toda la comunidad escolar? No podemos pensar que el profesorado es una panacea que remediará el mal ejemplo de toda la comunidad, de todas sus omisiones, conscientes o no.

     Existen dos formas para transmitir valores: Enseñar actitudes inconscientemente, la forma preponderante, ya que no olvidemos que la enseñanza no es neutra, está cargada de las convicciones de los educadores; o bien, hacerlo de forma planificada y estructurada, posibilidad más cercana a los postulados humanistas de nuestros currículos. Pero surge aquí una duda entre los autores: la necesidad o no de crear un área con peso específico en el currículo que aborde la enseñanza de éstos, ya que también son necesarios los contenidos conceptuales. Autores como Puig (1992) han afirmado que ésta sería el lugar idóneo para reflexionar sobre la realidad cotidiana, las normas sociales vigentes, las acciones de los jóvenes y su coherencia con los principios y normas propios,… Pero ésta no ha de ser la meta de la educación en valores, no pudiendo solamente quedarse en razonamientos o reflexiones, si no que además han de trascender a los comportamientos. Y cabe plantearse también cuál es el papel de la misma, pudiéndose afirmar que no es una meta de la educación, sino una necesidad: muchos problemas que se presentan en el centro escolar o en casa pueden (y deben) atribuirse a los valores (o mejor, a la falta de ellos), habiendo comprobado autores como Raths, Harmin y Simona (1982; citado por Gutiérrez Sanmartín, 2003) que estos problemas de conducta se ven disminuidos en intensidad y frecuencia si se desarrollan valores en los niños/as problemáticos.

    A partir de las aportaciones de Bloom (1972) comienza a entenderse la necesidad de una formación integral de las personas, en todos los dominios o ámbitos que él identifica: cognitivo, afectivo y psicomotriz. La formación corporal es necesaria en una educación integral. Siendo ésta sobre todo educación del movimiento, pero no solo el aparente, objetivo, cuantificable a partir de las ciencias experimentales; también el movimiento intencionado, no solo biológico, por tanto, también psicológico y sociológico.

    Ya de esta triple consideración de lo que supone la educación del movimiento, subyace la idea de la necesidad, para una formación integral a través de la educación física, de la utilización de los tres tipos de contenidos existentes (B. Vázquez, 1989; Gutiérrez Sanmartín, 2003; Contreras Jordán, 1998). El currículo así lo entiende y las funciones que otorga a la E.F. como área obligatoria se corresponden con el movimiento “biológico” (función anatómico funcional, función higiénica), el movimiento “psicológico” (función de conocimiento, función agonística, función hedonista, función compensadora, función catártica) y el movimiento “sociológico” (función estética-expresiva, función comunicativa y de relación), aunque la mayoría no se refieren a uno solo de ellos. Y así B. Vázquez (2001; citada por Gutiérrez Sanmartín, 2003) señala que en la Educación Física actual se fundamenta en una concepción multifuncional del movimiento humano, dando origen a tres paradigmas del movimiento, que a la vez son resultado de las diversas consideraciones que ha recibido el cuerpo humano en E.F.: cuerpo expresivo (representada por el bloque de contenidos de la Expresión Corporal), cuerpo máquina (representado sobre todo por el bloque de contenidos de Condición Física, contenido hegemónico de la E.F., en palabras de Contreras Jordán (1998)) y cuerpo como entidad psicosomática.

    Por tanto, tras la reforma LOGSE, se considera el tratamiento del dominio o ámbito afectivo a través de los temas transversales y de contenidos introducidos en el currículo pero son necesarias, de acuerdo con Devís Devís (1996), propuestas claras que vayan más allá de la formalidad burocrática. Superar la barrera entre ilusión y realidad se convierte en un objetivo ya no solo propiedad del profesorado, sino también de los legisladores. No olvidemos que aunque no venga recogido dentro de ningún currículo de E.F. de forma explícita, una función propia sería la “moralizadora”, iniciada ya en Inglaterra en el Siglo XIX y sus “Public School” y, si retrocedemos más, en la Italia del Siglo XV en la “Casa Giocosa”.

    Cabe preguntarse ahora si estas funciones son propias de la educación física. En este sentido aparece la obra de Arnold (1991; citado por Arnold, 1997) y las tres dimensiones de la Educación Física que consideran sus funciones intrínsecas e inherentes (dimensiones “acerca” y “en”) y extrínsecas (dimensión “a través”), o sea, que servirían a otras funciones ajenas a la escuela. En los siguientes capítulos lo abordaremos en profundidad.

4. El profesorado como formador en valores

    Posiblemente el capítulo más importante, por su pragmatismo que le convierte en una verdadera herramienta útil para el profesorado: las consideraciones para una verdadera educación en valores en nuestra área.

    La educación no es neutra. Y por tanto, toda conducta de un profesor o profesora incidirá en el desarrollo psicológico del receptor y por consiguiente influirá en su formación integral, en su desarrollo personal. No olvidemos que, sobre todo en las primeras edades, el/la alumno/a aprende por imitación y el profesor/a, es un modelo para él/ella. Si el profesor constantemente ofrece refuerzos negativos y críticos, siendo poco cordial con el alumnado “torpe” (con problemas de autoestima, normalmente), rápidamente éste aprenderá su propia incompetencia. La competencia percibida del alumno (ver en este sentido a Ruiz Pérez, 1994) depende, en gran medida, de lo que aprenda del profesor. El refuerzo positivo no solo aumentará la competencia percibida del alumnado, si no que también aprenderá el valor hedonístico de la práctica físico – deportiva. Trepat (1995; en D. Blázquez, 1995) considera que a menor edad, mayor será la influencia del comportamiento ético del educador sobre el educando, ya que el aprendizaje de éste está supeditado al docente o entrenador.

    Y así no se imponen los valores en el profesor, si no que éste los adquiere durante su vida, tanto profesional como personal. Una vez clarificados cuáles son los que éste considera para la E.F. y el deporte, debe realizar las propuestas educativas oportunas. La formación del alumnado será más coherente si existe coherencia entre ideales, valores, normas, actitudes, del profesorado, y lo que éste plantea en sus sesiones. Por ejemplo, un profesor espera del alumno que cumpla con sus obligaciones, respetando las reglas de un deporte, a los alumnos/as, siendo puntual,… Pues éste ha de ser coherente entre lo que predica y lo que realiza

    Algunas consideraciones para el docente, que deberían convertirse en objetivos pedagógicos, serían:

  • Permitir que el grupo progrese hacia la competición cooperativa, ayudando en la puesta en práctica de los contenidos procedimentales (Devís y Peyró, 1992)

  • Facilitar el conocimiento, la comprensión y el análisis de los elementos socio – afectivos que pueden frenar el avance del grupo, como por ejemplo la competencia entre pandillas y la agresividad (Devís y Peyró, 1992)

  • Evitar el establecimiento de diferencias entre los hábiles y los menos hábiles.

  • Considerar que la A.F. y el deporte, tanto escolar como extracurricular, son hábitos saludables y que deben situarse como hábitos o conductas habituales, incluyéndolos dentro del estilo de vida (Gutiérrez Sanmartín, 1995)

  • Prestar atención no solo al resultado, también al proceso de aprendizaje.

  • Concienciarse de que las expectativas que el docente tiene sobre el alumnado influirán sobre el alumnado.

  • Se evitará la transmisión sistemática de valores, promoviendo la reflexión, ya que en la vida los jóvenes deberán elegir, valorar por si mismos, y deberán orientarse de forma acertada tanto en su vida personal, como social.

  • Conseguir que el alumnado vea a las sesiones de nuestra área no como un medio de demostrar superioridad sobre los demás, evitando que la agresividad sea una cualidad valorada. No obstante, las conductas agresivas (que aparecen al querer demostrar esa superioridad) son un medio de poder, de alcanzar un mayor nivel jerárquico en el grupo.

  • Evitar que la competición se equipare con superioridad, ya que no son pocos los que consideran a la victoria dependiente del fracaso de otros.

  • Ayudar a superar el antagonismo competición y cooperación, a partir del respeto tanto de los compañeros como de la normativa del juego, es como se alcanzará una plena satisfacción y se conseguirá que el juego tenga sentido.

  • Creatividad frente estructuras de juego que imitan los valores de una sociedad competitiva como la nuestra, proporcionando más actividades cooperativas que competitivas (Gutiérrez Sanmartín, 1995)

  • Comentar en clase las incidencias acaecidas en los grandes espectáculos deportivos y reflexionar acerca de la repercusión que éstos tienen en los medios de comunicación y su influencia sobre la población.

  • Las clases serán el lugar ideal para fomentar la colaboración y solidaridad, respetando no solo la opinión del resto, sino también los diferentes niveles de habilidad existentes. Los conflictos son inherentes a las relaciones humanas y éstas deberán ayudar a clarificar posturas, intereses y valores. El docente solo intervendrá en aquellos en los que no sean capaces de resolverlos por sí mismos.

  • Evitar planteamientos que favorezcan o permitan cualquier tipo de discriminación, ya sea sexista, racial o física. Para ello será necesario considerar los contenidos típicamente femeninos a un mismo nivel que los masculinos. No olvidemos que la educación mixta supuso la supresión de lo femenino, como forma de acabar con esa discriminación, universalizando el modelo masculino.

  • Actuar con coherencia, como ya se ha comentado, evitando, por ejemplo, ser intransigentes en un momento y permisivos en otro para la misma situación. Ya que, en palabras de Gutiérrez Sanmartín (2003) los alumnos y deportistas necesitan un código de conducta al que atenerse, y éste debe tener cierta coherencia.

  • Evitar la infracción de las normas, que por otro lado han de ser definidas con claridad y con la suficiente flexibilidad de acuerdo al nivel del grupo.

5. Conclusiones

    Estaremos de acuerdo que la transferencia de los valores educativos de la Educación Física y el deporte no se hacen espontáneos; están supeditados a la pedagogía Se debe educar en sentido amplio, educar para que los alumnos y alumnas se conviertan en ciudadanos capaces de alcanzar un sentido de realización personal (Gutiérrez Sanmartín, 1995). De manera que no es suficiente con poner a practicar A.F. y deporte y esperar que surjan valores positivos en el alumnado.

    Todo lo contrario, esta forma de actuar (“juego libre” para muchos docentes) ha derivado en el enaltecimiento de valores no deseables en educación, como la discriminación, la falta de solidaridad, el individualismo,…El deporte en sí mismo no es ni bueno ni malo, es nuestra sociedad la que le otorga un sentido u otro, y como dice Huxley (1969, citado por Gutiérrez Sanmartín, 1995), bien utilizado el deporte puede enseñar resistencia y estimular el juego limpio y el respeto por las normas, un esfuerzo coordinado y la subordinación de los intereses propios a los del grupo; mal utilizado, el deporte puede estimular la vanidad personal, el deseo codicioso de victoria y el odio a los rivales. Tratemos, inmediatamente, de propiciar con nuestras acciones la primera acción, aunque en muchos casos se vaya en contra de lo que impera.

    Se hace necesario actuar de forma planificada y estructurada, teniendo presente que a diferentes valores deben corresponderles planteamientos heterogéneos, partiendo de la clarificación de posturas en el docente, para evitar incoherencias como comportamientos o actitudes dispares ante una misma situación.

 

Bibliografía:

•  Arnold, P. J. (1997) “Educación Física, Movimiento y Currículum” Ed. Morata. Madrid.
•  Blézquez Sánchez, D. (Coordinador) (1995) “La iniciación deportiva y el deporte escolar” Ed. INDE. Barcelona.
•  Blázquez Sánchez, D. (1985) “La iniciación a los deportes de equipo” Ed. Martínez Roca. Barcelona.
•  Bloom, B. S. (1972) “Taxonomía de los objetivos de la educación. Clasificación de las metas educativas. Ámbito del conocimiento”. Ed. Marfil. Alcoy
•  Cagigal, J. M. (1979) “Cultura intelectual y cultura física” Ed. Kapelusz. Buenos Aires.
•  Cagigal, J. M. (1981) “Oh, Deporte! Anatomía de un gigante” Ed. Miñn. Valladolid.
•  Camps, V. (1998) “Los valores de la Educación” Ed. Anaya. Madrid.
•  Contreras Jordán, O. R. (1998) “Didáctica de la Educación Física. Un enfoque constructivista” Ed. Inde. Barcelona.
•  Contreras Jordán, O. R.; De la Torre, E.; Velásquez, R. (2001) “Iniciación deportiva” Editorial Síntesis. Madrid
•  Csikzentmihalyi, M. (1997) “Fluir (una psicología de la felicidad)” Ed. Kairós. Barcelona.
•  Devís Devís, J. (1996) “Educación Física, deporte y currículum. Investigación y desarrollo curricular”. Ed. Aprendizaje Visor. Madrid
•  Devís Devís, J. & Peyró, C. (1992) “Nuevas perspectivas curriculares en E.F.: la salud y los juegos modificados” Ed. INDE. Barcelona.
•  Gutiérrez Sanmartín, M (1995) “Valores sociales y deporte”. Ed. Gymnos. Madrid
•  Gutiérrez Sanmartín, M. (2003) “Manual sobre valores en educación física y el deporte” Ed. Paidós. Barcelona.
•  Hernández, J. (1989) “La delimitación del concepto deporte y su agonismo en la sociedad de nuestro tiempo” en Revista Apunts. N° 16 – 17. pp 76 – 80.
•  Huizinga, J. (1987) “Homo Ludens” Ed. Alianza. Madrid.
•  Jaeger, W. (1967) “Paideia: los ideales de la cultura griega”. México. Ed. Fondo de Cultura Económica. 2ª edición.
•  Mandell, R. D. (1985) “Historia cultural del deporte” Ed. Bellaterra. Barcelona.
•  Puig, J. M. (1992) “Transversales: educación moral y cívica” Ed. Morata. Madrid.
•  Ruiz Pérez, L. M. (1994) “Deporte y aprendizaje. Adquisición y desarrollo de habilidades” Ed. Aprendizaje Visor. Madrid.
•  Vázquez, B. (1989) “La Educación Física en la Educación Básica” Ed. Gymnos. Madrid.
•  VV.AA. (1992) “El aprendizaje y la enseñanza de las actitudes” Ed. Santillana. Madrid.

 

Fuente:
http://www.efdeportes.com

Tomado de: https://educrea.cl/la-educacion-en-valores-a-traves-de-la-educacion-fisica-y-el-deporte/

museo de la memoria

Director del Museo de la Memoria no le cree a Piñera: “Detrás del Museo de la Democracia se esconde otra forma de negacionismo"

por MARCO FAJARDO 18 julio, 2017

Junto con estimar absurdo que se pretenda hacer un Museo de la Democracia, desligado de la recuperación de la democracia, Estévez considera aún más nefasta la idea de fusionar la propuesta con la entidad que lidera, como propuso Dina Rendic, ex coordinadora del grupo Tantauco de Cultura. "Si está planteado, y quiero ser muy claro en esto, que con esta propuesta, de una manera ambigua, se quiere eliminar el Museo de la Memoria, si se piensa que esto es para reemplazar la historia de lo que ocurrió durante la dictadura", advirtió.

 

El director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez, se refirió en duros términos a la idea del candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera, de crear un centro cultural que entregue una visión "amplia y transversal" sobre la transición democrática desde el plebiscito de 1988.

La idea del Museo de la Democracia fue anunciada este sábado por Cristián Larroulet y Gonzalo Blumel, asesores del candidato. La ingeniera comercial Drina Rendic, gestora cultural emblemática de la derecha y coordinadora de los grupos Tantauco, incluso habló de fusionar esta entidad con el Museo de la Memoria, "como una señal de unión de todos los sectores políticos a través de la cultura".

"No se pueden fusionar cosas distintas, porque el mandato del museo es dar cuenta de las violaciones a los derechos humanos cometidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990", respondió Estévez. "No se puede fusionar con un mandato distinto", recalcó.

"Lo que yo veo es que hay una idea que se mantiene en la derecha, que es la negación. La negación de lo que ocurrió en términos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Cuando la derecha habla de este tema (de la democracia), quiere hacerlo sobre la crisis anterior al golpe, y sobre lo ocurrido de manera posterior al plebiscito de 1988. Olímpicamente se saltan el periodo de la dictadura".

Además, "no veo en absoluto la necesidad de entender un Museo de la Democracia desligado de lo que fue la lucha por la recuperación de la democracia en Chile", prosiguió el historiador que dirige el museo desde 2016.

"A mi juicio, ese es el punto principal. Si está planteado, y quiero ser muy claro en esto, que con esta propuesta, de una manera ambigua, se quiere eliminar el Museo de la Memoria, si se piensa que esto es para reemplazar la historia de lo que ocurrió durante la dictadura, sería otra forma de negacionismo".

 

El negacionismo

Según Estévez, para entender la importancia de la democracia es fundamental hacerse cargo de lo que hace, en primer lugar, el Museo de la Memoria, "que es comprender que nunca se puede romper con la democracia para resolver una crisis, que fue lo que ocurrió con el golpe de Estado".

"Si quisiera construir un museo específico, político, sobre la democracia, habría que hacerse cargo de por qué la derecha rompió con la democracia el año 1973, de por qué aceptó una dictadura para resolver una crisis, y también de por qué la derecha se opuso a que hubiese elecciones  durante el tiempo de la dictadura para volver a la democracia en Chile", expresó.

Estévez también rechazó el hecho de que la propuesta de la derecha "sea reiterativamente deslindar su responsabilidad de lo que ocurrió con la persecución de la democracia".

 

Foco errado

"Si quisieran hacer un Museo de la Democracia, deberían poner todo lo que se hizo en Chile para recuperar la democracia. Y eso lo hace el Museo (de la Memoria). Pero cuando la derecha focaliza su atención solo en el periodo previo de la crisis y dice que el golpe fue necesario, y eso evidentemente no es así, y luego pide hablar del plebiscito en adelante, ahí hay una constante y esa constante es la negación de la responsabilidad política de los sectores políticos de la derecha respecto a la dictadura militar", manifestó el director del Museo de la Memoria.

Estévez agregó que aunque la iniciativa en sí "no es algo a lo que uno pueda oponerse en principio", lo que sucede –en su opinión– "es que se usa para instrumentalizar una gran carencia que la derecha tuvo en este país y que fue no haber defendido la democracia".

"Esto es un pretexto, un argumento bastante cuestionable, para no asumir la autocrítica política de por qué se participó en un golpe de Estado y se mantuvo una dictadura. A mí juicio ese es el tema principal. La derecha elude la responsabilidad que tiene, o que tuvo, con la dictadura. Quiere hablarnos de democracia sin hablar de lo que pasó con la dictadura", sostuvo.

Para el historiador, "toda la dimensión de lucha por la democracia durante la dictadura y el plebiscito mismo, son temas que están comprendidos ya en el Museo de la Memoria y, por lo tanto, lo que habría que hacer es fortalecerlo".

Publicado en: http://www.elmostrador.cl/cultura/2017/07/18/director-del-museo-de-la-memoria-no-le-cree-a-pinera-detras-del-museo-de-la-democracia-se-esconde-otra-forma-de-negacionismo/

museo memoria eduardo yentzen

Museo de la Memoria versus Museo de la Democracia

por Eduardo Yentzen

El candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera propuso la creación de un ‘Museo de la Democracia’. Le replicó el director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez, y opinaron al respecto el columnista Galaguer y el historiador Villalobos. Desde estas referencias comento.

Un museo adquiere, conservainvestigacomunicaexpone o exhibe, con propósitos de estudio y educación, colecciones de arte, científicas y otros, siempre con un valor cultural, según el Consejo Internacional de Museos (ICOM).2

Los dos museos en cuestión pueden tener objetos de arte y científicos, pero no es esa la condición. Lo particular es ser objetos cargados de significado desde la misión del mismo. Villalobos, los llamó ‘Museos con intención’, y propuso un ‘Museo Contemporáneo’ a lo que subyace que éste debiera ser propiamente científico y sin intención.

Aunque se debate aún, acá considero superada la idea de que pueda haber acciones sin intención, siendo la propia ciencia ya una gran intención. Puede ser interesante un Museo Contemporáneo, pero estará en él la pugna por la intención.

Pero me cuelgo de esta significación para referirme a las intenciones de los Museos de la Memoria y de la Democracia.

El Museo de la Memoria

La intencionalidad  del Museo de la Memoria, que reúne  objetos que recuerdan la violación de los Derechos Humanos durante la dictadura, es mantener viva esa memoria  a fin de que no se vuelvan a repetir tales hechos. Subyace la intención de la denuncia.

Señala su sitio web: “Fue concebido como un lugar donde se conservan y exhiben los testimonios y documentos que permiten mirar nuestro pasado doloroso para aprender de esa experiencia con el propósito de contribuir a que la cultura de los derechos humanos y de los valores democráticos se conviertan en el fundamento ético compartido de la sociedad chilena, abarcando una mirada sobre nuestra historia reciente pero también abordando temas contingentes como la violencia, la discriminación, los derechos de los pueblos originarios, entre otros.”

Ahora bien, en esta intención no se atiende a la explicación de las causas que generaron estas violaciones, o subyace una interpretación. Se instala desde la afirmación de que son hechos condenables, se denuncia su horror, y se nombran sus agentes.

Subyace al Museo de la Memoria, expresada en sus Fundamentos,  la afirmación de que la violación matriz a  los Derechos Humanos es la propia acción del Golpe de Estado, de lo cual los actos crueles represivos son sus derivaciones.

Con ello, la intencionalidad del Museo de la Memoria se amplía y sí puede conectarse con un cierto concepto de un ‘Museo de la Democracia’ -de hecho, declara el Museo de la Memoria ser: “Un espacio que contribuya a que la cultura de los derechos humanos y de los valores democráticos se conviertan en el fundamento ético compartido”-, si es que se pensara éste como un museo de  ‘Valoración,  Preservación y Fortalecimiento de la Democracia’. Esta intencionalidad tendría una mirada mayor dentro de la misma intención, lo que implica evitar un futuro Golpe de Estado (también debiera entrar al debate el que implica evitar una futura Revolución), cautelando con ello que no ocurran las violaciones específicas de los DDHH que suceden tras la acción del Golpe de Estado (o de una Revolución).

 

El Museo de la Democracia de Piñera

Pero no es esa la intención que se asigna al Museo de la Democracia de Piñera, siendo en ésta la de entregar una visión "amplia y transversal" sobre la transición a la democracia luego del plebiscito de 1988”, en virtud de que "Chile es un país reconocido mundialmente por la transición que se realizó desde fines de los 80 hasta principios de los 90", agregando que está "lleno de actos, instituciones y eventos políticos que es bueno recordar, y que extranjeros y estudiantes conozcan". "Este es un instrumento maravilloso de educación cívica. Tenemos que estar orgullosos de este proceso", citas de prensa de declaraciones de Larroulet.

Con esta misión, este Museo de la Democracia aparece como un museo específico, al igual que el de la Memoria, abarcando el periodo siguiente, y también sin atender a las causas, sólo a los hechos y objetos. Con todo, resaltar la transición también contiene una potencial misión de Valoración y Preservación de la Democracia’.

Ahora bien, desde los comentarios de prensa, esta idea de resaltar la transición que fue liderada por la Concertación pero de la cual la Nueva Mayoría habría renegado según Piñera- , tiene por intención vincularla al candidato una aspiración a a instalarse como "líder de la unidad". En definitiva sería una intencionalidad instrumental.

Para pensar en un Museo de la Democracia válido para el país, necesitamos despejarlo de la finalidad instrumental de corto plazo. Pero también necesitamos revisar las instrumentalidades de mediano plazo. La derecha puede juzgar que el Museo de la Memoria es instrumental.

La opción es siempre si quedarse con un ‘museo de trinchera’, o intentar colocarse en la zona de problema  que es la de intentar conciliar intencionalidades, y concordar interpretaciones. Sin esto, sólo se tratará de ‘museos de trinchera’, con toda la validez que pueden tener para cada sector.

Pero mi motivación es proponer un real Museo de la Democracia, que haga el proceso de debatir intencionalidades e interpretaciones, desde la intención de valorar, preservar y fortalecer la Democracia, como propuesta para que no ocurran rupturas violentas en el  país y que no ocurran por tanto violaciones a los DDHH, salvaguardando también que esa democracia se profundice para ir sanando las violaciones estructurales a los DDHH en estadios de ‘normalidad democrática’ de alta  inequidad. En este museo de la Democracia la Memoria podría mirarse toda la historia de Chile desde dicha  intencionalidad.

Para ello el museo tiene que ser la habitación común de los distintos sectores, así como lo es la Nación. Y desde una aspiración a concordar en la intención de valorar, preservar y profundizar la democracia, el museo debería llamar a  debatir las interpretaciones de los distintos sectores.

 

Comentarios al Debate en prensa

Estévez, frente al planteamiento de Drina Rendic, quien habló de fusionar el Museo de la Democracia de Piñera con el Museo de la Memoria, "como una señal de unión de todos los sectores políticos a través de la cultura", estimó absurdo hacer un Museo de la Democracia, desligado de la recuperación de la democracia, argumentando que "No se pueden fusionar cosas distintas, porque el mandato del museo es dar cuenta de las violaciones a los derechos humanos cometidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990". "No se puede fusionar con un mandato distinto".

Hay dos cosas  en esto, una es que no se pueda fusionar por tener mandatos específicos distintos, lo que  no obsta a que se puedan fusionar en un  mandato común superior o más abarcante, conectando la transición con la recuperación de la democracia. Siendo este un tema complejo para la Concertación-Nueva Mayoría, en cuanto a la división que existe en valorar la transición.

Por otro lado, la postura de Estévez explicita una sospecha de que con esta propuesta, de una manera ambigua, se quiera eliminar el Museo de la Memoria, y reemplazar la historia de lo que ocurrió durante la dictadura "... y que esto seguiría en la línea de la derecha, de negación de lo que ocurrió en términos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. .. Cuando la derecha habla de este tema (de la democracia), quiere hacerlo sobre la crisis anterior al golpe, y sobre lo ocurrido de manera posterior al plebiscito de 1988. Olímpicamente se saltan el periodo de la dictadura".

Está bien, pero ¿dónde dar una oportunidad a deshacer o reafirmar la sospecha, o a debatir la conexión interpretativa sobre el pre-golpe, el golpe, la dictadura, las violaciones a los DDHH, la recuperación democrática, la transición y el futuro democracia/país, sino en un espacio común?

Luego Estévez confronta: "Si quisiera construir un museo específico, político, sobre la democracia, habría que hacerse cargo de por qué la derecha rompió con la democracia el año 1973, de por qué aceptó una dictadura para resolver una crisis, y también de por qué la derecha se opuso a que hubiese elecciones  durante el tiempo de la dictadura para volver a la democracia en Chile", expresó.

Estas interpelaciones tendrían que hacerse y ser respondidas en un real Museo de la Democracia, en la búsqueda de un acuerdo interpretativo que de un marco para una democracia permanente.

Luego tercia Gallaguer

Parte Gallaguer refiriéndose a la novela  "Crimen y castigo" de Dostoievski, para señalar que la idea de un Museo de la Democracia aparece como un buen antídoto a la tendencia, de dimensiones a veces epidémicas, que tenemos en Chile de creernos dueños de la verdad. No hemos llegado a una guerra de todos contra todos –dice-, pero sí hemos vivido períodos de violencia, y en los últimos años, hemos padecido la prepotencia de unos dueños de la verdad de última generación. Si bien no violentos (no pretenden partirnos la cabeza con un hacha), nos han amenazado con retroexcavadoras, y nos han querido convencer que los consensos del pasado no eran sino el producto de transacciones miserables, en que se abandonaron principios sagrados nada más que para disfrutar del poder.


Postula a Piñera como un moderado,  la persona indicada para proponer un Museo de la Democracia. Hemos tenido períodos larguísimos de democracia exitosa en épocas en que algunos de los países más admirados de Europa vivían sometidos a monarquías autoritarias o a dictaduras fascistas. ¿Quién se acuerda hoy de eso? ¿A quién lo llena del orgullo que se merece? Para qué hablar de nuestra transición, que en 1990 inauguró 25 años de grandes éxitos. Allí compatriotas de todos los espectros, que se habían creído dueños absolutos de la verdad, tuvieron la humildad, la grandeza, la sabiduría de abrirse a verdades ajenas, de encontrarse con sus adversarios a mitad del camino. Es inaceptable que por una suerte de chantaje moral talibán, propinado por mentes amargas, se represente a esta época como una de transacción cínica.

Yo siempre he elogiado el Museo de la Memoria –agrega, y sigue: Por otro lado soy de los que piensan que en general deberíamos enriquecer nuestros pobrísimos museos existentes en vez de crear museos nuevos. Pero apoyo la iniciativa de Piñera. Si el Museo de la Memoria es necesario para evitar que se repitan atrocidades inexcusables, el de la Democracia lo es para que no se pierda lo logrado, sobre todo ahora que tantos políticos exhiben un preocupante desprecio por la democracia representativa. Pienso no solo en los asambleístas más o menos chavistas del Frente Amplio. Pienso en un Guillier cuando denuesta a los partidos políticos y, como populista clásico, pretende estar en contacto directo con la ciudadanía.


Un Museo de la Democracia no nos llevará a encontrar el amor como Raskolnikov. Pero nos ayudaría a convivir, a entendernos y a tolerarnos, y eso ya es mucho en estos tiempos de cólera.

Aquí termino con la cita de la columna de Gallaguer, que para mí ilustra  la gran dificultad en el propósito de habitar un espacio común.

Ello porque a la postulación de principios democráticos que hace le sigue el ataque descalificación a un sector de la izquierda. Es extraño cuando se valora la moderación y se es ‘talibán contra el talibán’ o intolerante con aquel a quien no se tolera. Por ello lo indispensable del territorio común, que es consustancial a la definición de democracia y a la posibilidad de conservarla.

Sin espacio común hay brecha, y esa brecha sólo se agranda hasta llegar a los episodios  de violencia. La brecha la quiere construir y se siente bien en ella el exaltado, radical, revolucionario, utopista, etc., quien ve al moderado como traidor, ni chicha ni limoná, obsecuente, etc. Por otro lado, la dominación o abuso radical  de los poderosos alimenta esta postura. La desigualdad y el abuso dan argumentos para  juzgar como cínica la paciencia. Los moderados de cada sector, al habitar la brecha, tienden a inhibirse frente a los radicales. Todo esto es el territorio difícil, el territorio que si no se habita en común para intentar concordar equilibrios dignos como base presente, y con un horizonte real de profundización de la democracia, ésta nunca prevalecerá ante las fuerzas que optan por su ruptura –amparadas en la realidad del abuso- con lo que tendremos episodios cíclicos de ruptura de la democracia y enfrentamiento violento. Como antídoto a ello, apostar a un real Museo de la Democracia.

proceso participativo

Proceso participativo para una

Declaración de Valores de la Democracia

Eduardo Yentzen (*)

 

La Unión Interparlamentaria (UIP)  es la organización internacional de los Parlamentos. Fue creada en 1889, y promueve el diálogo entre los Parlamentos y acciones por la paz y la cooperación entre los pueblos como asimismo el fortalecimiento  de la democracia representativa.

 

Este año sugirió a los parlamentos adherentes a la organización que, en el contexto de la Celebración del Día Internacional de la Democracia instaurado el 2007 por Naciones Unidas, se realzara el tema de los valores, por conmemorase este año el 20º aniversario la adopción de la Declaración Universal sobre la Democracia.

 

Esto motivó al presidente de la Cámara de Diputados Fidel Espinoza y a la Academia Parlamentaria  a realzar un seminario que recogiera dos proyectos encargados por el Diputado Marcelo Schilling, el primero el 2016 – consistente en realizar un diagnóstico de la crisis de valores y propuestas de solución; y el segundo en 2017, que compromete realizar un  Proceso para llegar a una Declaración de valores de la democracia.

 

Con esta decisión la Academia Parlamentaria organizó un seminario que contó con dos paneles, cada uno consagrado a uno de los estudios, y lanzó una publicación realizada por la Academia con las ponencias de un Seminario sobre el tema  de la Crisis de Valores de la Política y propuestas de solución, convocado por el ex presidente de la Cámara, Osvaldo Andrade.

 

El seminario, que fue inaugurado por el segundo Vicepresidente de la Cámara Jorge Sabag, y  tuvo como panelistas al académico Agustín Squella, a la escritora feminista Pía Barros, al ex diputado Esteban Valenzuela actualmente director del Magister en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Alberto Hurtado, y a la directora de la Escuela de Sociología de la Universidad Andrés Bello, Stéphanie Alenda. Clausuró el seminario el diputado Vlado Mirosevic.

 

El  proyecto de una Declaración de Valores de la Democracia

 

Estamos viviendo un tiempo en que han surgido numerosas acusaciones de transgresión de los valores en los representantes políticos –pero también en diversos otros estamentos de la sociedad. La investigación sobre crisis de valores en la política y propuestas de solución se centró en su expresión en el campo político.

 

En este contexto, surge que no estamos sólo ante acusaciones de corrupción con la consiguiente pérdida de confianza, sino también la aparición de un juicio  de que el político en vez del servicio público persigue sus propios intereses, y  se asigna beneficios y privilegios.

 

Por cierto que se plantea estar lejos de un alcance generalizado,  pero también lejos de que sean sólo excepciones aisladas. Hay una percepción de estar ante un  escalamiento de conductas que transgreden valores.

 

Frente a esto, y como una iniciativa entre  otras posibles de dar salida a esta situación, se ideó el proyecto de crear una reflexión participativa sobre cuáles son los valores de la democracia –llevados a una Declaración de Valores- y pedir una declaración explícita de la clase política  de que adhiere a dichos valores y que tiene la voluntad de cumplirlos. Entre ellos, a los valores de honradez y de virtud pública.

 

Sin una voluntad de  una conducta valórica explicitada por parte de  los representantes políticos –y por cierto extendía a toda la ciudadanía- ,

sólo dejará abierto el camino a ampliar la fiscalización, el control y la sanción legal, amenazando llegar a un punto en que no haya capacidad del sistema para controlar y sancionar.

 

Adherir a los valores de la democracia no es, todavía, cumplirlos; pero tomar un compromiso público mejora las posibilidades y acrecienta la confianza.

 

Propósito y Metodología  del proyecto

 

El proyecto aspira a postular la democracia como un cuerpo de valores que emergen de la reflexión de la comunidad; dinamizar una reflexión, tanto de los liderazgos como de la ciudadanía, sobre los valores de la democracia, y promover que la ciudadanía y sus liderazgos  declaren su voluntad de guiarse por estos valores, como acto de compromiso que contribuya a recuperar la confianza en la política.

 

Como metodología, se elaboró una propuesta base de Declaración de Valores de la Democracia surgida de principios generales en la literatura y en la práctica, y de la Declaración de la Democracia de la UIP.

 

Esta declaración se ofrece a la ciudadanía y a los liderazgos para que éstos declaren su aprobación o rechazo artículo por artículo, sugerir modificaciones a éstos, y proponer nuevos artículos.

 

Se busca dinamizar  la participación ciudadana a través de instrumentos tales como el sitio web donde se aloja la declaración (www.democraciavalorica.cl), mails y redes sociales, y la realización de Conversatorios Presenciales.

 

Luego se pasará a procesar e incorporar los aportes para generar una nueva Declaración a la que se invitará a adherir.

 

Invitamos a los lectores de ZonaSeis a bajar el documento de la Declaración de Valores, responderlo y enviar sus aportes a eduardo.yentzen@gmail.com

 

 

* El autor de este artículo es coinvestigador del proyecto, junto a Claudia Toro Caberletti.

 

Para saber más visita: www.democraciavalorica.cl

como afecta sentirse inseguro

¿CÓMO AFECTA SENTIRSE INSEGURO A LA COOPERACIÓN Y LA CONFIANZA?

Paisaje cafetero en Betulia, Antioquia- Colombia. (cc) Lina Moros.

En lugares expuestos a altos niveles de violencia, sentirse inseguro puede afectar a las relaciones sociales. Por ejemplo, al caminar por una calle oscura y observar que alguien necesita ayuda, las personas que se sienten inseguras pueden pensárselo dos veces antes de prestarla. Un estudio de nuestro grupo intentó comprender la relación entre sentirse inseguro y la disposición a cooperar, a ser altruista y a confiar en los demás. Para esto, diseñamos una encuesta de percepciones de inseguridad e implementamos experimentos económicos para medir los niveles de cooperación, confianza, reciprocidad y altruismo en habitantes de municipios rurales en Colombia. Nuestros resultados indican que las personas que se sienten más inseguras confían más en los demás, pero su tendencia a cooperar para la provisión de un bien público se reduce.

 

Los estudios que analizan la relación entre la exposición a la violencia y comportamientos prosociales suelen llegar a una conclusión aparentemente contraintuitiva: las personas expuestas a guerras o conflictos civiles son más cooperativos después de las guerras, participan más en organizaciones comunitarias y se movilizan más políticamente (Bauer y col., 2016).

Sin embargo, estos estudios presentan dos limitaciones importantes. Primero, no incluyen las percepciones de inseguridad. La mayoría se concentran en indicadores y medidas objetivas de la violencia (p.ej., tasa de homicidios) o victimización (si la persona se considera víctima o ha presenciado algún tipo de crimen). Las percepciones de inseguridad son importantes pues, a diferencia de los indicadores objetivos, son dinámicas y heterogéneas entre los individuos. Además, los indicadores objetivos no capturan elementos psicológicos (p.ej., la sensación de amenaza) que pueden influenciar las decisiones individuales (Bar-Tal y Jacobsen, 1998). Segundo, los pocos estudios que han utilizado medidas experimentales de comportamientos pro-sociales han incluido sólo una medición en el tiempo (p.ej., Voors y col., 2012). Nuestra investigación Vélez, (Trujillo, Moros y Forero, 2016) responde a estas limitaciones al explorar la relación entre inseguridad percibida y diferentes comportamientos prosociales en dos momentos en el tiempo, lo que permite examinar la estabilidad de nuestros resultados.

En nuestra investigación diseñamos una encuesta de percepciones de inseguridad y construimos un índice de inseguridad percibida que captura tres niveles: personal, familiar y comunitaria. Además, implementamos experimentos económicos para medir los niveles de cooperación, confianza, reciprocidad y altruismo entre los habitantes de cuatro municipios rurales en Colombia: dos municipios con altos niveles de violencia objetiva y dos con bajos niveles en los últimos 10 años. La Figura 1 muestra una de nuestras sesiones de recogida de datos.

Figura 1.- Recogida de datos en Antioquía. (cc) Lina Moros.

Los experimentos económicos son ejercicios de toma de decisiones donde los individuos ganan dinero dependiendo de sus decisiones y las decisiones de las demás personas con las que interactúan en la actividad. En concreto, se usaron tres juegos. En el “juego de la confianza” las personas juegan en pareja y cada uno recibe tres euros. El participante A debe decidir cuánto de esos tres euros quiere enviarle al participante B. Todo lo que A le mande a B se multiplica por tres. A continuación, B debe decidir cuánto quiere devolverle a A, si quiere devolverle algo. El envío de A a B es una medida de confianza, pues está arriesgando una ganancia segura a cambio de una ganancia mayor; y el envío de B a A es una medida de reciprocidad. El “juego de bienes públicos” se realiza en grupos de cinco personas y durante 10 rondas. Cada participante recibe dos euros y debe decidir cuánto de esos dos euros aporta a un proyecto comunitario y cuánto se queda para sí mismo. La suma de lo que aportaron los cinco participantes se multiplica por dos y se divide en partes iguales entre los miembros del grupo. Esta regla del juego permite comportamientos de polizón (“free rider”, aquél que se beneficia del esfuerzo de otros sin contribuir nada a cambio). El aporte de cada participante al proyecto comunitario es una medida de cooperación. Para medir altruismo se realiza el “juego del dictador”. Este juego se realiza en parejas: el participante A recibe 20 euros y debe decidir cuánto de estos 20 euros le envía al participante B.

Realizamos dos estudios con los mismos participantes en dos momentos distintos del tiempo: el Estudio 1 en el año 2011, con 796 personas, y el Estudio 2 en el 2014, con 800 personas. En el Estudio 1 encontramos que las personas que se sienten más inseguras, de acuerdo a nuestra medida de percepción de inseguridad, están menos dispuestas a cooperar, pero confían más y son más altruistas que los que se sienten menos inseguros. En el Estudio 2 replicamos el Estudio 1 e incluimos medidas de victimización con los mismos participantes para capturar el nivel de exposición individual a la violencia y no sólo la situación estructural. Encontramos los mismos resultados para cooperación y confianza incluso cuando incluimos la inseguridad percibida como variable mediadora entre victimización, por un lado, y cooperación y confianza, por otro. Es decir, una parte importante del efecto de haber sido víctima en la cooperación y la confianza pasa por el efecto que dicha victimización haya tenido en la percepción subjetiva de inseguridad.

Nuestros resultados revelan que la inseguridad subjetiva aumenta la confianza, pero reduce la cooperación para la provisión de un bien público. Esta diferencia puede ser el resultado de la naturaleza de las tareas. Mientras que el juego de los bienes públicos (cooperación) se realiza en grupos de cinco personas, los cuales toman decisiones simultáneas para decidir la contribución al bien público, el juego de la confianza es en parejas y la toma de decisiones es secuencial. En este tipo de interacción es más fácil enviar la señal de “confianza” para alinear las expectativas de los participantes, mientras que en el de bienes públicos los participantes no pueden saber si los otros van a cooperar o no. Nuestros resultados sugieren que al aumentar la inseguridad, la gente activa esa capacidad de confiar y presta especial atención a las señales de confianza que mandan los demás.

Esta investigación sugiere que en contextos de inseguridad percibida alta, la confianza interpersonal puede aumentar en busca de beneficios para ambos. Pero puede ser difícil mejorar la cooperación para la provisión de bienes públicos posiblemente porque las personas perciben que su vulnerabilidad aumenta. Esto es muy importante para la activación del capital social en comunidades donde la inseguridad percibida permanece alta a pesar de que los indicadores de violencia objetiva ya han disminuido. En términos de programas y políticas públicas, nuestra investigación sugiere estrategias de intervención que involucren: 1) atención psicosocial dirigida a reducir la sensación de inseguridad en las personas; 2) establecer señales claras de confianza mutua dentro de la comunidad; y 3) acciones puntuales para reducir las fuentes estructurales de inseguridad. Nuestro estudio abre una agenda de investigación importante e inexplorada, ya que en la literatura sobre acción colectiva la inseguridad percibida no es considerada como un factor determinante de los comportamientos pro-sociales (Ostrom, 2000).

 

Referencias

Bar-tal, D., y Jacobson, D. (1998). A psychological perspective on security. Applied Psychology: An International Review, 47, 59–71.

Bauer, M., Blattman, C., Chytilová, J., Henrich, J., Miguel, E., y Mitts, T. (2016). Can war foster cooperation? Journal of Economic Perspectives, 30, 249–274.

Ostrom, E. (2000). Collective action and the evolution of social norms. Journal of Economic Perspectives, 14, 137–158.

Vélez, M. A., Trujillo, C. A., Moros, L., Forero, C. (2016). Prosocial behavior and subjective insecurity in violent contexts: Field experiments. Plos ONE, 11(7): e0158878. doi: 10.1371/journal.pone.0158878.

Voors M. J., Nillesen, E. E. M., Verwimp, P., Bulte, E. H., Lensink, R., Soest, D. P. V. (2012). Violent conflict and behavior: A field experiment in Burundi. American Economic Review, 102, 941–64.

Manuscrito recibido el 10 de abril de 2017.
Aceptado el 30 de septiembre de 2017.

 

Publicado en: http://www.cienciacognitiva.org/

ruido

Ruido

Pedro Fierro Director de Estudios Fundación P!ensa

 

EL 20 de enero de este 2017 fue un día especialmente significativo en el escenario mundial. En Washington tomaba posesión el actual presidente estadounidense, Donald Trump. Pese a su intenso y acalorado discurso, la agenda de los días siguientes no estuvo necesariamente marcada por sus lineamientos, sino más bien por las declaraciones que rodearon el acto. Sólo un par de días más tarde, Kellyane Conway – consejera del presidente – daba una entrevista a NBC en que se le pidió aclarar la cifra entregada por el secretario de prensa de la Casa Blanca respecto al número real de asistentes al evento. Conway no dudó en respaldar la versión oficialista. Sin embargo, ante la presión del periodista Chuck Todd, la consejera, visiblemente incómoda, terminó argumentando que en la Casa Blanca disponían de “hechos alternativos”. Esta declaración, algo surrealista, fue relacionada inmediatamente en las redes sociales con los métodos orwellianos del Ministerio de la Verdad. Esta última institución, por cierto ficticia, se encontraba en la novela clásica “Mil novecientos ochenta y cuatro”, libro que se transformó en el más vendido en Estados Unidos en sólo dos semanas.

La anécdota yanqui es recordada por Miquel Berga al prologar una reciente compilación de ensayos del propio Orwell (Debate 2017). En su mirada, la combinación de Trump y Orwell habría terminado por popularizar el concepto de posverdad, entendiéndola como aquella preponderancia de las emociones y creencias personales por sobre la realidad. Así, los “hechos alternativos” no serían más que eso, una mentira disfrazada de verdad o una verdad a medias (como diría Ricardo Hepp, presidente de la Asociación Nacional de Prensa).

Hasta acá, sería difícil desconocer que el enfrentamiento de la mentira se ha hecho algo más complejo con el crecimiento exponencial de nuevas plataformas digitales. Los memes, los posteos de twitter y los mensajes de WhatsApp se han transformado en herramientas tanto de información como de desinformación, lo que abre un nuevo flanco en la tan estudiada –y conflictiva– relación entre las nuevas tecnologías y el involucramiento ciudadano.

Sin embargo, los textos de Orwell nos ayudan a entender que no sólo la mentira representa un desafío en la era de la posverdad. Lo hacen también los eufemismos, los trucos retóricos, el uso inagotable de metáforas prefabricadas y las expresiones pomposas. Todo aquello que nos aleja de lo cotidiano, de la realidad, del lenguaje claro, preciso y popular. En palabras de Oscar Laderretche, hablamos del ruido. Y es que, independiente de los tantos problemas identificados por el economista, el ruido imposibilita cualquier intento de diálogo. La mayoría de las veces, la contaminación del mensaje nos lleva a un verdadero debate de trincheras y, a lo más, a algunas interacciones políticamente correctas basadas en la mera tolerancia. Una de las consecuencias de la posverdad, en consecuencia, es que impide el intercambio de ideas sincero. No puede haber respeto cuando se discute en torno a hechos alternativos, en torno a consignas o en torno a ruidos.

En resumen, debemos ser conscientes de que la prescindencia de las ideas –finalmente se trata de eso– no tan sólo daña la institucionalidad, sino que también las relaciones humanas y, en último término, la democracia.

 

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 17 de diciembre de 2017

http://www.fundacionpiensa.cl/inicio/ruido/

voces de la sabiduria

Voces de sabiduría

“Un ser humano es parte de un todo completo, llamado por nosotros universo, él es una parte limitada en tiempo y espacio. El experimenta en sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto... una forma de ilusión óptica de su conciencia.  Esta ilusión es como una clase de prisión para nosotros, restringiendo nuestros deseos personales y de cariño hacia algunas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debería ser el liberarnos de esta prisión ampliando nuestro circulo de compasión para abarcar todas las criaturas vivientes y la naturaleza completa en su belleza”.  

Albert Einstein

 

“Protegedme de la Sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se  inclina hacia los niños”

KhalilGibrán

 

“Sólo quién no excluya nada de su existencia,

ni lo que sea enigmático y misterioso,

logrará sentir hondamente sus relaciones con otro ser

como algo vivo, y sólo estará en condiciones

de apurar por sí mismo su propia vida.

Rilke

 

Las grandes coincidencias

 “Todo conduce a pensar que hay un cierto punto del espíritu donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de percibirse como contradictorios. En vano buscaríamos en la actividad  surrealista  otro móvil que la esperanza  de la determinación de ese  punto”.

André Bretón

 

Publicadas en: revista digital Co-Incidir

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