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Diccionario de Emociones Nº 6

  • 24 oct 2017
  • 4 min de lectura

Decepción Estado emocional que surge en contraste con haber tenido previamente una ilusión respecto de alguien, en particular, de haber querido o esperado una conducta de alguien –las más de las veces hacia uno- que no se cumple.

Depender Situación en que el bienestar y aún la sobrevivencia propia depende del otro, pudiendo ser ésta material o emocional. Es la condición natural al nacer y durante un tiempo más, situación que se va gradualmente dejando. Pero existe la distorsión de prolongarla por parte de los padres o autoridades para mantener el control y el dominio. Se hace a través de negar o no aportar al otro los elementos para que se vaya haciendo independiente.

Depresión Describe ausencia de presión o de energía, y se produce en general porque en uno existen fuerzas contrapuestas que generan la perdida de la energía. Cuando una persona hace un gallito se le agota la fuerza, y normalmente en nuestro psiquismo estamos haciendo gallitos con nosotros mismos. Una parte nuestra nos exige algo, y la otra se resiste.

Derrochar Gastar más de lo que se posee, o de lo que se dispone para un período, o más de lo que sería lo justo o adecuado para una situación o necesidad.

Desagradar Información emocional o física de rechazo.

Desapego Actitud de no involucramiento emocional, que se orienta a querer vivir tranquilo sin que nadie moleste, sin tener que andándole rindiendo cuentas a nadie. Se orientan hacia esta disposición las personas que evalúan que en el intercambio emocional salen perdiendo, o bien que en las relaciones, por su debilidad emocional, su sumisión, su inseguridad o cualquier razón, les impone cosas, ello las lleva a sentir emociones desagradables, y para no sentirlas, se desapegan. Se vincula con aislamiento.

Desatención Acción de no poner o negar mi atención a otro. Vemos en la definición de atención, que allí donde está la atención está la vida. Si atendemos a una persona, ésta existe para nosotros, y si no lo hacemos, no existe para nosotros. La atención es una facultad muy potente que es distinta a pensar o sentir, es como un foco de luz que hace algo visible a nosotros. Las personas queridas requieren de nuestra atención como un factor de nutrición. Lo que se enreda en las relaciones surge de los reclamos de desatención, y de exceso de demanda de atención; es decir, la diferente evaluación entre cuánto se da y cuánto se necesita.

Descalificar Disposición a encontrar que la otra persona todo lo hace mal, todo lo que toca lo tiene que echar a perder, se le olvida todo, ¿por qué será tan torpe?, no puede hacer nada bien hecho. Esta disposición supone que quien descalifica tiene una exigencias de cumplimiento para las cuales la otra no cualifica. Esta escala normalmente es arbitraria y no se correlaciona con las posibilidades reales de la persona exigida. Normalmente la actitud de descalificación contiene por un lado un afán de perfeccionismo, pero por otro una gran agresividad y un espíritu de resentimiento.

Desconfiar Actitud de suponer que los otros me quieren o necesitan en función de sus propios deseos y necesidades; sea como demanda pasiva o activa. Activa es: pórtese bien, haga las tareas solo, sáquese buenas notas, no se ensucie, no doble las hojas, no manche nada, no desordene las cosas. Pasiva es: no me moleste, no me altere, no me cause problemas o dificultades o esfuerzos, no me haga exigencias, no desee nada que no pueda darle, ojalá no desee nada.

Desintegrar Acción de separar lo que estaba integrado. Se podría representar en el mundo físico como un proceso que convertiría un continente en un archipiélago.

Despreciar Actitud hacia el otro en la que no se le asigna valor –haciendo analogía con no valer porque su precio es cero. Es una actitud aprendida que normalmente refleja las discriminaciones que realiza el grupo del que forma parte hacia otros grupos, o hacia cierto tipo de personas o de condiciones. El que desprecia está en ese acto auto-definiéndose como superior, a lo menos en esa característica o condición particular que está despreciando.

Discutir Contraponer mis ideas a las de otro, con el propósito de que el otro acepte las mías.

Disimular Esconder algo o alterarlo para que no sea visto por el otro. Se disimulan las emociones que uno tiene hacia otro porque se teme la reacción de ese otro si las detectara.

Disociación Alteración de las funciones normalmente integradas de conciencia, memoria, identidad, o percepción del ambiente, ciertos comportamientos o pensamientos pierden la relación normal con el resto de la personalidad y actúan de una manera autónoma. El trastorno puede ser repentino o gradual, transitorio o crónico.

Disponibilidad Actitud a la que se asigna el valor de la generosidad o de la fidelidad; corresponde a las personas que asignan un valor central a la disposición a ayudar. Pero desde otro ángulo representa una negación de mis ganas, para ponerme al servicio de las ganas del otro, en circunstancias que desde una visión de igualdad de todos los seres humanos, las ganas de todos son igual de válidas. Hay personas que se ponen a disposición de otros y después se encolerizan porque abusan de ellas.

Distraerse Incapacidad para mantener la atención, lo que puede responder a una tendencia a pasar de un tema a otro con una provocación mínima, y sin ninguna capacidad de anclaje en aquello en lo que estaba; o también por una disposición a fijar la atención en estímulos externos alejados de un propósito u obligación. La tendencia a distraerse puede ser un acto evasivo para no focalizarse en situaciones ingratas o dolorosas, o también ser un hábito a partir de experiencias aburridas.

Diversificar Acción de abrir en distintas direcciones la acción o las conductas, a fin de que éstas no se repitan, en general con el propósito de que no se vuelvan monótonas, o bien si se trata de obtener resultados, para aumentar las posibilidades de conseguirlo a través de diferentes caminos.

Dudar Acción mental que genera una indefinición frente a la exigencia de tomar una determinación. Se suele atribuir a una debilidad de la persona, en circunstancia de que en muchos casos se debe a la exigencia de dos opciones igualmente válidas, o a dos fuerzas interiores igualmente poderosas, o a la existencia de factores represivos que impiden actuar. Todo ello lleva a no descalificar la existencia de la duda, sino a explorar qué la genera.


 
 
 

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