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Diccionario de emociones Nº5

  • 24 sept 2017
  • 9 min de lectura

Cambiar

Acción de desplazarse físicamente o de reemplazar o cambiar un aspecto de uno por otro. Supone en general una disconformidad con el lugar o el aspecto existente. Puede ocurrir que de tanto cambiar se regrese donde mismo, porque cuando uno se cambia, aquello de donde uno se cambió, o el rasgo que uno dejó atrás, no ha dejado por ello de existir. Cambiar tiene otra acepción que es la de reemplazar una cosa por otra…

Capricho

Actitud de exigencia al otro para que satisfaga los deseos propios no importa cuán extravagantes puedan ser. Encierra una demostración de dominio o poder sobre el otro, a la vez que una demostración hacia sí mismo del propio valer, de la importancia de uno mismo que supone la obligación del otro a satisfacernos. Llega a no importarle la explotación del otro, el sobreesfuerzo del otro. Suele contener una hiper autovaloración, normalmente generada por el padre o madre de ella o él. Ella o él lo merecían todo, eran maravillosos y cualquier esfuerzo o sacrificio para que ellos pudieran realizar sus potencialidades era insuficientes. De allí se les instala su convicción del autovalor y su convicción de que es natural de que el otro se sacrifique por ellos. Si el otro no se ‘raja’ por ellos, les invade el sentimiento de no valer nada.

Castigar

Causar daño desde la premisa que se hace debido a una falta, y que existe un propósito corrector o de aplicación de justicia.

Cobardía

Es una conducta de rechazo a enfrentar una situación considerada por la persona amenazante. Es muy paradójico que se exija una conducta percibida como de riesgo para uno mismo. Se explica por el hecho de que estaría en general algo grave en juego, como la amenaza al grupo humano al que uno pertenece, o la autoestima. Cuando se está frente a la amenaza del propio grupo humano, se demandan conductas que superan el miedo en defensa de lo propio. Pero cuando está amenazada la autoestima, cabría explorar si no es más sano desinflar la autoestima que arriesgar la vida.

Codicia

Es una disposición a desear con ferviente intensidad algo. Supone una crítica a este deseo intenso. En la codicia se supone en general la prohibición a lo deseado: no codiciarás la mujer de tu prójimo. La pregunta finalmente aquí es por la exploración al origen del deseo intenso. ¿Qué es lo que me hace desear? Un anhelo interno sincero y profundo, la envidia, el afán de hacer daño a otro, mi necesidad de ser más importante o más poderoso que otro. Podría considerarse que la ilegitimidad en la codicia no está en la intensidad del deseo sino en la parte de uno que se está queriendo satisfacer.

Colaborar

Disposición a incorporarse en un emprendimiento realizando parte de la tarea. Tiene una cara que es la de la ayuda, para la cual remito a esa palabra. El colaborador puede hacerlo desde la necesidad de hacerse valioso para el otro, o desde la suposición que el otro no puede realizar solo la tarea, o desde una real percepción a que el otro necesita de su ayuda, y aún de que necesitándola no es capaz de solicitarla. La colaboración también se puede entender como una acción colectiva donde no es uno que colabora con otro, sino que todos se colaboran y colaboran en la realización de algo que sólo se puede lograr en conjunto.

Comparar

Tener una mirada a dos cosas o personas con la intención descubrir algo en una que la pone en relación a la otra.

Compasión

Sensibilidad hacia el sufrimiento del otro. Actitud empática de conmoverse con el padecimiento del otro. El sentirla contribuye al deseo de no producir daño al otro. En su ausencia, al no ser sensibles al sufrimiento del otro, no existe traba a la generación de daño al otro, que no sea la del miedo a las consecuencias. Dar pena que alguien sufra y querer hacer algo por aliviarlo.

Competir

Orientación cognitiva a mirar al otro como un rival, y a que la situación que se enfrenta es una en la que triunfa el otro o triunfo yo. Levanta una disposición a vencer con la consiguiente energía de activación propia. Genera junto a la opción del triunfo, la de la derrota, con la consiguiente polaridad de hipervalorización y desvalorización, de éxito y fracaso. Como la alternativa genera opciones emocionales tan poderosas, surge la tentación a actuar con trampas, o por fuera de las reglas de la competencia, minar por cualquier vía la capacidad del otro e incrementar artificialmente la capacidad propia. Todo esto coloca a las personas en una posición de rivalidad donde el daño y sufrimiento del otro son meros accidentes. La competencia está validada como una disposición natural del ser humano que además produce el mejor resultado exterior tras la consecución de los bienes personales y sociales. El daño al otro, las enfermedades asociadas, el sufrimiento, no son incorporados en la ecuación. Es llamativo que exista otra acepción de la palabra que tiene que ver con ser competente, es decir, con ser capaz y hábil en lo que uno hace, sin que en esto intervenga el elemento comparativo. No se es competente en comparación con otro sino como un hecho en sí en relación con la tarea y el propósito propio. El giro de realizar competencias para triunfar o perder, al de generar competencias para hacer bien algo, cancela todos los efectos negativos secundarios. Ahora bien, como predomina la competencia como la confrontación para ganar o perder, el desarrollo de competencias queda supeditado al objetivo de ocuparlas para ganar en la competencia.

Complacencia

Estado de satisfacción con lo que uno es o tiene. Por otro lado, complacer es la disposición a dar al otro lo que desea o necesita, con el propósito de brindarle satisfacción. Quien está satisfecho siente bienestar. Pero la complacencia como actitud estable suele contener una actitud defensiva destinada a no vivir la frustración, que frena la posibilidad de mejoramiento o logro que surgiría de la insatisfacción. Es importante visualizar que en los procesos, el estado de satisfacción tiene un límite temporal, y existe una dinámica de funcionamiento que está constantemente produciendo equilibrios/desequilibrios, de modo que se produce una alternancia entre la insatisfacción, la acción para complacer, y la satisfacción.

Comprensión

Acto interior que combina un entender mental sumado a un sentimiento, que es un tipo de percepción que representa algo que se podría expresar como: eso que has hecho, o eso que has dicho, o ese modo de entender el mundo, le hace sentido a mis emociones.

Compulsión

Manifestación de alguna conducta que aflora con fuerza y frente a la cual no tengo fuerza interior para contenerla. Se repiten actos, movidos por un sentimiento de necesidad no sometible al control de la voluntad.

Comunicar

Acción de traspasar a otro una experiencia, idea o emoción mía. Existen diferentes vías para hacerlo, siendo las más habituales la verbal y la simbólica, y menos ocupadas aunque igual actúan, la corporal y la expresiva.

Conducta

Manifestación motriz de nuestro cuerpo, en respuesta al funcionamiento orgánico, o a nuestro pensamiento, o a nuestras emociones.

Confianza

Sentimiento que me permite descansar, y en particular descansar frente al otro, bien porque sé que no estoy bajo amenaza, bien porque sé que lo que deseo o necesito y he encargado a esa persona va a ser realizado con toda dedicación y a cabalidad.

Conformidad

Declaración a partir de una definición de equilibrio en una ecuación de transacción. Yo te di tanta plata, tú me diste tal objeto; yo gané plata en el trabajo, tú cuidaste a los niños; yo te acompañé donde tu madre, así que tú me dejas leer el diario tranquilo. Si estoy conforme con la transacción quedo conforme. Si no, quedo disconforme. A la conformidad en la transacción la acompaña un estado interior emocional de conformidad, que es de un momentáneo estado de paz, tranquilidad, reposo y satisfacción. Lo habitual sin embargo es que en las transacciones emocionales y conductuales, no hemos definido la “moneda de equivalencia” y lo usual es que ambas partes queden disconformes, lo que es un hecho bastante sorprendente en una transacción. Y es más sorprendente que frente a este resultado, normalmente las personas prosigan con la misma transacción, lo que produce un incremento de la disconformidad, generando con ello un clima permanente en esa determinada relación humana.

Conformismo

Calificativo aplicado a la persona a quien se evalúa que queda conforme con transacciones cuyo resultado va en desmedro de ella. Aquel que se estima que queda conforme con menos de lo que le corresponde. Sin embargo en general no es la persona que hace la transacción la que se muestra inconforme, siendo más bien un juicio que le hace otro, o bien, otra parte de sí misma. Si hay conformismo frente a algo en lo que íntimamente no quedaría conforme, es que hay dominación y miedo.

Confusión

Estado interior de desorden que puede referirse a motivaciones, decisiones, emociones o conductas. Es un estado que analógicamente se define como de nublamiento u oscurecimiento. Éste puede surgir como un acto defensivo, donde en el fondo se busca dilatar una decisión que no se desea tomar; pero también se puede tratar de un exceso de información respecto de lo que la persona está capacitada para procesar; o bien una incapacidad de discernir bien los diferentes elementos contradictorios que están actuando frente a una situación o estímulo, los que se enredan en la persona sin que ésta tenga capacidad para separarlos. En general la confusión viene del bloqueo a querer ver, de la acumulación de material psicológico que dificulta su procesamiento, o de su circulación caótica dentro de uno que no permite diferenciarlos.

Congregar

Sinónimo de convocar y de reunir, pero con la especificidad de que a quien se reúne es a la congregación, y supone por también lo gregario, es decir, lo que ya está constituido como grupo.

Consecuencia

Con-Secuencia, algo sigue de lo anterior. Es consecuente quien en su segundo paso se puede ver la huella del primero. Hay una conexión entre una conducta y la siguiente, entre un compromiso y el siguiente.

Consensuar

Lograr una disposición de dos personas a seguir una línea de acción común o intermedia, aunque sus visiones o posturas no coincidan.

Constructivo

Esta habilidad se ve más asociada a su opuesto, la destructividad. Una chispa puede encender la pradera: la fuerza de la destrucción requiere menos energía, en ese sentido es más sencilla. En la construcción se agrega laboriosamente algo en relación con lo siguiente, requiere diseño, coherencia, esfuerzo, voluntad. En la destrucción hay otro tipo de voluntad, y nada de los otros requerimientos.

Contemplar

Acción de ver que supone una pasividad corporal, y también acción psicológica que supone darse cuenta de los sucesos sin intervenir en ellos ni transformarlos.

Contener

Aplicar una fuerza que neutralice un impulso o una acción, sin buscar eliminarlo.

Contrafobia

Ir contra la fobia, es decir, imponerme una conducta que revierta toda conducta que rechace tener. Ejemplo. Si soy inseguro, me exijo volverme arrojado, temerario. La contrafobia proviene del rechazo de la figura de autoridad a mi miedo, o de la ausencia de una figura de autoridad que me proteja en mis miedos, lo que hace que yo me tenga que levantar como mi propio protector.

Convivencia

Acción de compartir espacios de vida y de vínculo. Ella supone aceptación, y se habla de mala convivencia cuando hay conflicto en ese vínculo.

Coraje

Actitud de enfrentar fuerzas que se ven o suponen superiores a las propias, sin ser detenido por temor al daño que se puede llegar a padecer.

Creatividad

Capacidad de generar una línea nueva en la línea de acontecimientos, o generar un pensamiento o conducta nuevos, o un producto o resultado nuevo.

Crecer

Orgánicamente es un hecho que lo genera la naturaleza, y psicológicamente es un hecho voluntario a partir de un propósito de desarrollo personal.

Creer

Acto de suscribir a algo sin tener uno mismo la experiencia o comprobación propia.

Criticar

Acción de resaltar las faltas, fallas, deficiencias, carencias.

Culpa

Representa un autorreproche por haber causado daño, o de haber realizado algo que enjuicio como “malo”. La culpa suele venir asociada al arrepentimiento, que es un acto del pensamiento que dice: ojalá no lo hubiera hecho. Subyace la idea que el recordarme como culpable y el sentir el arrepentimiento en algo atenúa mi culpa, porque estoy padeciendo, lo que actuaría como retribución a mi falta. Frente a la culpa, a lo que se aspira es al perdón del afectado, o de alguien con el poder de perdonar. Obtener el perdón representa el permiso para olvidarla. La otra forma de anular la culpa es la de cumplir el castigo o la penitencia. Desde el ángulo de la persona ante quien se es culpable –de la víctima- nuestra culpa le confiere a ella gran poder sobre nosotros. Puede exigirnos cosas. Ahora bien, cuando hay culpa es porque tenemos la experiencia de haber sido declarado culpable; he sido declarado culpable cuando he transgredido normas, pero aquí existe todo el tema de la validez de las normas, y el tema de los juicios injustos. La culpa surge también de lo que se llama ‘cobrar sentimientos’: te lo hemos dado todo, ¿y qué nos devuelves?, es un llamado a la culpa. Siempre en la aparición de la culpa hay una acusación, y una exigencia. Debería hacer algo que no hago, por tanto soy culpable de no hacerlo. Otro tema de gran importancia acá es la proporcionalidad entre la culpa y el castigo. Otro de los ángulos en el tema de la culpa es el de esquivarla: no es mi culpa, ellos me empujaron , me obligaron , me amenazaron, me criaron. Es la línea de la autojustificación. Cuando no hay autojustificación, hay remordimiento, que viene de sentir que se hizo daño a otro, es el dolor por un hacer mío que causó daño a otro. Ese dolor puede actuar como motivación para descubrir qué es lo que en mí produce esa acción que causa daño al otro y para no incurrir hacia adelante en causar nuevos daños. En vez de autocastigarme por algo que hice, puedo orientarme a descubrir si tengo la fuerza para dejar de hacerlo.

Cumplir

Significa realizar la tarea encomendada. Es una acción sujeta a evaluación. Si yo defino que cumplí, significa que he estado a la altura de mi superyo exigente. Soy ‘El Cumplidor’. Pero puedo dejo de cumplir si las demandas suben de nivel, o si se vuelven caprichosas. Siempre habrá un límite por sobre el cual no se puede cumplir al deseo o la exigencia del otro. Lo que cabe aprender es que eso no me hace incapaz, o todos somos incapaces pasado cierto nivel, por consiguiente el no-cumplimiento no debiera menoscabarme. La tarea a realizar es el coteja entre exigencia y condiciones para su umplimiento, para lelgar a definir mi medida en el momento presente. Luego vendrán los propóitos de mayor cumplimiento, cuyo logro debe ser gradual.


 
 
 

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