Las 20 cosas que una extranjera aprendió de la cultura chilena
- 23 jul 2017
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La extranjera dijo que tenemos cualidades que nos hacen únicos en Sudamérica.
La norteamericana Elyssa Garret, oriunda de Florida ha pasado varios meses en Chile. Incluso llegó a pololear con un chileno y escribió las 12 cosas que aprendió de los hombres de acá en el sitio de viajes Matador Network. Ahora, lanzó una nueva apreciación de nuestro país con las 20 cosas que identifican a la cultura chilena.
Se usan los diminutivos para todas las palabras: Cuando Garret llegó a Chile y escuchó a la gente hablar, bromeó diciendo que estaba en un país miniatura. Aprendió que los chilenos usan diminutivos para la mayoría de los sustantivos. Un chileno no toma agua, sino “agüita”; no van a dormir, tienen “tutito”; no piden un beso, sino un “besito”. Cuando pasan tiempo con sus amigos les dicen “chiquillos” y así sucesivamente.
Los tacos no son un alimento: Cuando escuchaba en la calle la palabra “taco”, comenzaba a salivar pensando en una exquisita tortilla rellena, pero aprendió que en Chile el taco es la forma de referirse a la congestión vehicular.
Apenas entiendes el significado de la palabra huevón y sus derivados: Hay tantas formas de conjugar la palabra que puede servir como sustantivo, pronombre, adjetivo y garabato. Incluso hay veces en que todos sus derivados pueden ser usados en una misma frase.
Hay una diferencia entre el bus y la micro: El primero remite a los vehículos que hacen recorridos entre ciudades y la micro es el transporte público. La norteamericana aprendió que las micros siempre van llenas y a veces son poco fiables, pero los buses son mucho más cómodos.
La pirámide alimenticia es más bien un rectángulo de carbohidratos: La norteamericana bromeó al decir que uno debe implementar un presupuesto diario para las marraquetas, hallullas, pan amasado, sopaipillas, pan de molde y pan de completo que los chilenos comen por lo menos tres veces al día.
Todos han ido a una fonda: En ellas se ven las tradiciones chilenas como la cueca, el terremoto y los infaltables completos. Hay miles en el mes de Fiestas Patrias y algunas tienen nombres muy originales. Garret se ríe de la Jane Fonda (mismo nombre de la actriz estadounidense).
Son inmunes a los perros callejeros: La joven dijo que en otros países uno adula a los cachorros que ves pasar libremente en la ciudad su belleza y limpieza, pero en Chile los perros de la calle son mugrientos. Aun así, algunos hacen que te enamores de ellos, aunque considera que hay demasiados, “uno queda como con sobredosis canina”, expresó.
Se toma once: Después del almuerzo y antes de la cena, el estómago empieza a sonar, y los chilenos comen pan y té, u “once”, como le dicen.
Son hinchas apasionados del fútbol: Garret expresó que si uno está en Santiago, las relaciones pueden hacerse más fuertes si eres del mismo equipo o se pueden destruir si uno es de la U y otro de Colo Colo.
No necesitan mucha distancia: “si eres nativo de gringolandia siempre apreciarás el brazo de distancia entre tú y una persona al hablar. En Chile, incluso los desconocidos te hablan a una distancia donde sientes que te van a besar”. Además, Garret agrega que en Chile, todos se saludan de beso.
Nunca llegan a un lugar con las manos vacías: La norteamericana aprendió que lo correcto acá es llegar con algo para comer o tomar si vas a la casa de un amigo.
No confían en nadie: Notó que tenemos una noción de que el “chileno roba”. Por lo mismo, contó que una vez iba con un amigo en Barcelona al que le robaron el celular y el chileno respondió: “probablemente fue un chileno”.
Las paltas sirven para todo: tanto en alimentos como en lociones para el pelo, la cara e incluso jarabes.
El agua caliente se activa manualmente: Garret experimentó que para ducharse con una temperatura cálida y agradable hay que prender un calefont. Además, afirmó que muchas veces ni siquiera valía la pena porque se congelaba de todas formas.
Se vuelven formales repentinamente: “Los chilenos usan el ‘usted’, en vez del ‘tú’, cuando se enfrentan a personas mayores, desconocidos o personas con autoridad”. Este gesto de respeto se integró tanto en la norteamericana que incluso llegó a hacer reverencias al salir de una sala.
Son fieles defensores del vino chileno: La mujer aprendió que a pesar de que hayan vinos franceses, españoles y argentinos reconocidos internacionalmente, nada es mejor que el vino chileno y están dispuestos a defenderlos a toda cosa.
A veces ni ellos se entienden: “Con los abundantes –y casi excesivos- modismos y pronunciaciones abreviadas, a veces el lenguaje chileno es incluso inentendible para ellos mismos. El hecho de que nadie me entienda cuando hablo de hecho es mi señal para pensar que me estoy adaptando al idioma”.
Hay ciertas formas de expresarse: alargar las palabras es algo que a los chilenos les encanta hacer, precisó Garret. Por ejemplo: “Puuuuucha”, “qué laaaata”, “buenaaaaaa”, “yaaaapo”. También notó que hay dichos que sólo existen acá como: “vamo’ altiro” y “cuático”.
Chile es una "isla": la norteamericana dijo que como tenemos el desierto al norte, la cordillera de los Andes al este, el mar al oeste y los hielos al sur, se entiende que Chile se aparte de Sudamérica y haya cultivado su única y propia cultura, lenguaje y formas de actuar.
Piensan que son mejores que los argentinos: “y realmente, lo son”, dijo Elyssa Garret para concluir.
Publicado en: http://www.soychile.cl/Santiago/Sociedad/2014/11/25/289430/Las-20-cosas-que-una-extranjera-aprendio-de-la-cultura-chilena.aspx

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