top of page

El cultivo de las humanidades y las emociones: reflexiones en torno a la educación moral y política

  • 28 mar 2017
  • 2 min de lectura

Universidad de Valencia, España

Reflexión sobre la deriva actual de la educación a partir del pensamiento de Martha Nussbaum.

Sometida a los imperativos del crecimiento económico, la educación es vista como una mera herramienta para triunfar en el mercado laboral, y las artes y las humanidades se están viendo cada vez más marginadas en los programas de estudios.

EL PAPEL DE LA LITERATURA EN EL CULTIVO DE LA IMAGINACIÓN

Nussbaum insiste en la necesidad de cultivar la capacidad de imaginar las razones que mueven a actuar a personas que son distintas de nosotros, así como a preguntarnos por sus opciones y formas de vida, para que dejemos de verlas como «extraños que nos amenazan» y pasemos a verlas como «seres comparten con nosotros muchos problemas y oportunidades».

De lo que se trata, por tanto, es de lograr resquebrajar las diferencias de género, nacionalidad, religión o clase social que nos llevan a desatender y abandonar la preocupación por nuestra común humanidad.

Las humanidades y las artes poseen un papel fundamental a la hora de lograr este cometido, puesto que «cultivan poderes de la imaginación que son esenciales para la construcción de la ciudadanía».

La democracia requiere de instituciones y procedimientos; pero éstas, a su vez, necesitan de una ciudadanía formada y preocupada por los asuntos públicos para mantenerse saludables. Nuestra autora defiende que la literatura es un recurso especialmente valioso para dar forma a nuestras capacidades morales, y, en particular, para configurar nuestra capacidad para comprender a personas que son distintas de nosotros. Aunque otorga un lugar privilegiado a la literatura, también contempla la importancia de otras artes. Así, sostiene que la danza, la música, la pintura, la escultura y la arquitectura, todas «cultivan nuestras capacidades de juicio y sensibilidad».

El motivo que hace que la literatura tenga un lugar preeminente es que ésta hace que seamos capaces de aproximarnos a las vidas ajenas «con un interés mayor al de un turista casual», puesto que predispone nuestro entendimiento de un modo más receptivo a los problemas que acucian la vida de las personas, y hace que nos sintamos involucrados incluso con aquellos que parecen muy diferentes de nosotros mismos.

La lectura también ensancha nuestra capacidad para comprender cómo las circunstancias pueden impulsar o destruir los proyectos vitales de las personas. Proyectos que, con frecuencia, no difieren mucho de los nuestros propios, puesto que todos los seres humanos compartimos un conjunto básico de necesidades y expectativas vitales (relativas a cosas tales como la familia, la amistad, la salud, el hogar, etc.), por más que la plasmación particular que tomen unas y otras sea tan diversa como personas existen.

Esta idea guarda estrecha relación con el ejercicio de una compasión racional que contribuya a hacernos ver las desgracias ajenas (como, por ejemplo, la pobreza o la falta de educación) no como un mal merecido, sino como un acontecimiento sobrevenido.

Un estudio reciente en neurociencia y psicología de la New School for Social Research sugieren que la literatura (a diferencia de otros formatos como la ficción popular, la no ficción o a la ausencia total de lectura), mejora nuestra capacidad para elaborar «teorías de la mente», esto es, para comprender los estados mentales de los demás, habilidad que constituye un elemento básico de las relaciones humanas.

Ver artículo completo en http://revistas.upcomillas.es/index.php/pensamiento/article/view/7703/7524

Imagen tomada de: https://www.google.cl/search?q=educacion+mercado+emociones&espv=2&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwi4voPb6PnSAhUHlpAKHff0D04Q_AUIBigB&biw=1517&bih=735#imgrc=kjd4xMZ33szzSM:


 
 
 

Comentarios


bottom of page